sábado, 11 de abril de 2020

EL DECAMERÓN. UNA UTOPÍA LITERARIA ENTRE LA ‘PESTE NEGRA’ Y EL CORONAVIRUS



La terrible calamidad provocada por el coronavirus (Covid-19) en la que casi de repente nos hemos visto afectados los humanos del siglo XXI de forma global, a algunos nos ha hecho recordar lo que creíamos que era algo del pasado, e impensable que sucediera en la época actual. Me refiero a la mortífera Peste Bubónica o Peste Negra, la devastadora pandemia que se vivió en el siglo XIV, y que afectó primero a Asia, como ahora, y después a Europa.

Y eso me llevó a releer el Decamerón, obra de Giovanni Boccaccio, uno de los más destacados integrantes de la organización iniciática de los Fieles de Amor,  en la cual el autor adopta la actitud de un cronista de esa cruenta realidad que le tocó vivir, y la de un narrador sabio y ágil que logra, en ese ambiente de depresión, crear un libro excepcional tanto en su prosa como en sus valores, y es que Boccaccio con su Decamerón consigue un modelo literario insuperable, construido a base de tejer sus historias desde lo dramático, irónico, mordaz, irreverente, crítico, cómico, trágico, sensual y refinadamente lujurioso. Como si quisiera captar la atención del mayor número de personas, o sea no queriéndose dejar a nadie fuera de aquellas enseñanzas tradicionales que deseaba comunicar, ni a los de “fino” oído que de seguro iban a captar la doctrina secreta, ni a los de oído más simple, los que sin duda hallarían enseñanzas para el goce y el buen entretenimiento. En suma, que todos podían estar capacitados para obtener de su narración algún tipo de beneficio.

Compuesto de 100 novelas cortas en las cuales sin duda se vehiculan ciertas enseñanzas de los Fieles de Amor, el Decamerón es un semillero donde afloran personajes dotados de virtudes como la nobleza, la generosidad, la solidaridad, la abnegación, el ingenio y, asimismo, sus contrarios, la miseria, la mentira, la insolidaridad, la picaresca, del lado de los más abyectos personajes.

El Decamerón se sitúa en el año 1348 cuando, en plena epidemia, Boccaccio, que entonces tenía 35 años, se encuentra en la egregia ciudad de Florencia que nos describe como un lugar pestilente por cuyas calles circulaban continuamente los carros cargados de féretros.

Nadie sabía a ciencia cierta por qué las personas se infectaban con aquellos bubones del tamaño de un huevo e incluso de una manzana, los cuales comenzaban a surgirles en las axilas y en las ingles y acababan cubriendo y desfigurando todo el cuerpo del afectado; pero sí sabían todos que aquel primer bulto era la señal inequívoca de que la muerte se había cernido sobre aquella persona, la cual a partir de entonces era repudiada por todos. Ningún lugar había donde refugiarse, pues el aire mismo traía la enfermedad contagiando a miles de personas que quedaban debilitadas, solas y desamparadas.

Giovanni Boccaccio, un filósofo hermético, y como decía, militante en las filas de Amor no permitiendo que otro dios sino ese fuera el que guiara su destino, ni siquiera en aquellos días funestos, tomó la determinación de consolar con su arte y con su pluma a cuantos pudieran leer su obra, eso sí, sin salirse de una realidad que no trata de disfrazar, sino que por el contrario se esfuerza por describir demostrando la proximidad de aquello que estaba viviendo, y al mismo tiempo manifestando que la posibilidad de elevarse por encima de aquella situación también era real, y ya nos advirtió René Guénon acerca de que “lo posible y lo real son metafísicamente idénticos”.

El Decamerón no es sólo la obra talentosa que abrió el paso a la novela corta actual, es además una obra solidaria y de agradecimiento, pues Boccaccio considerando que las armas de las que está dotado, por sus propios talentos y esa militancia suya en los Fieles de Amor, le hacen apto para consolar a aquellos que sufren, devolviendo así lo recibido, es decir cuando él mismo sufría el ardor provocado por el fuego en su corazón y contó con el apoyo de los amigos en el Conocimiento de la Sagrada Filosofía, para sofocar y aliviar su alma herida. Las obras y enseñanzas de sus amigos, Dante o Petrarca, uno ya ausente y otro presente, fueron entonces su refugio y consuelo.
“Los sufrimientos que esto me proporcionaba eran tan grandes que hubiera terminado por morir a no ser porque algún amigo me prestó la ayuda de sus consejos y de sus consuelos”.
“Todo el mundo siente compasión, pero nadie la siente más que quien ha tenido necesidad de ella alguna vez y ha experimentado sus saludables efectos; entre ellos me encuentro yo. (…) Pero, aunque mis tormentos hayan terminado ya, no por ello olvido a quienes compartieron, con cariño mis tribulaciones. Solo la muerte podrá borrar su recuerdo de mi alma agradecida. Y como la gratitud es la más estimable de las virtudes, y su contraria el más vituperable de los vicios, ahora que ya me encuentro libre, para no parecer ingrato, he determinado procurar alivio, si no a quienes me lo proporcionaron a mí, porque su sano juicio o su buena fortuna les ha dispensado de ello, sí a quienes pueden necesitarlo. Y aunque mi consuelo pueda significar muy poco para los necesitados, paréceme que puedo brindarlo, sin embargo, a quienes más afligidos se encuentren, porque de esa forma será más útil y apreciado”.
Y como cree que es de bien nacidos ser agradecidos, entrega su obra de consolación a los que sufren aquella terrible realidad, a los que han quedado solos, huérfanos, sin residencia. De esa manera pretende Boccaccio “aliviar en parte el fallo de Fortuna”. Concretamente dedica su obra a un público femenino, a aquellas damas que buscan amar, “porque las otras tienen suficiente con la aguja, el huso y la rueca”.  

Y así pues nos cuenta el autor, cómo a una abandonada casa solariega, un castillo, rodeado de frondosa vegetación y zonas ajardinadas, acuden, escapando de Florencia,  siete jóvenes damas: Pampinea, Fiammeta, Filomena, Emilia, Lauretta, Neifile, y Elisa; y tres caballeros de una similar edad: Pánfilo, Filostrato y Dioneo. Todos ellos, acompañados de algunos criados y criadas que organizan la cocina y el resto de las estancias.  Allí, dichos personajes, deciden crear un reino literario, una utopía.

Y en el transcurso de 10 jornadas, los mencionados 10 jóvenes, resuelven que cada uno de ellos reinará por un día, y ordenará la materia que en ese día todos ellos tratarán. Es decir que habrán de relatar uno a uno, una historia que tenga que ver con el tema escogido por el rey o la reina. Hemos de añadir que, como lo indica su propio nombre, en el Decamerón hay una estructura numérica que no solo ordena el desarrollo de las historias, sino que en algunos casos está integrada en la propia trama, como es el caso de la Primera jornada y el Tercer cuento dentro de ella, titulado “Los Tres anillos” donde se habla de Melquisedeq y las tres religiones del Libro.  
Así construye Boccaccio esas 100 novelas cortas que revolucionaron la literatura Occidental hasta nuestros días. Así presenta nuestro autor estas historias las cuales están:

“narradas en diez días, como manifiestamente aparecerá, por una honrada compañía de siete mujeres y tres jóvenes, en los pestilentes tiempos de la pasada mortandad, y algunas canciones cantadas a su gusto por las dichas señoras. En las cuales novelas se verán casos de amor placenteros y ásperos, así como otros azarosos acontecimientos sucedidos tanto en los modernos tiempos como en los antiguos; de los cuales, las ya dichas mujeres que los lean, a la par podrán tomar solaz en las cosas deleitosas mostradas y útil consejo, por lo que podrán conocer qué ha de ser huido e igualmente qué ha de ser seguido: cosas que sin que se les pase el dolor no creo que puedan suceder. Y si ello sucede, que quiera Dios que así sea, den gracias a Amor que, librándome de sus ligaduras, me ha concedido poder atender a sus placeres.

Decamerón' (1876) de Raffaello Sorbi (1844-1931)‬

Primera jornada, turno del reinado de Pampinea, la más exuberante de las damas, quien propone que elijan un juego, puede ser el ajedrez, aunque en él la diversión no es recíproca, ya que uno gana y otro pierde, sin embargo, en la narración hay más equidad, ya que tanto disfruta el que habla como el que escucha, es decir el que transmite como el que recibe esa transmisión. Y dado que todos están de acuerdo comienza el juego narrativo en aquella jornada cada uno de los participantes contará una historia relacionada con lo que más le agrada. “Os permito hablar sobre la materia que os parezca más alegre y divertida” …Y así es que cada uno de ellos cuenta su historia bajo esos parámetros, yendo con ella una enseñanza tan insólita como razonada del comportamiento humano.

Segunda jornada, reinado de Filomena, esta dama dispone contar historias de personas que, después de pasar por graves aprietos han sido capaces de escapar de ello y salir adelante.

Tercera jornada, reinado de Neifile, quien dictamina que se relaten historias de personas que por su empeño e ingenio llegaron a conseguir lo que querían o bien recobraron lo que habían perdido.

Cuarta jornada, reinado de Filostrato, quien dispone que se narren hechos de amores con final desdichado.

Quinta jornada, reinado de Fiammeta, quien dispone que durante la jornada se traten historias de enamorados que después de muchas y crueles vicisitudes vieron satisfechos sus deseos.

Sexta jornada, bajo el reinado de Elisa quien dictamina que en aquella jornada de su reinado se tratará de narrar historias donde los personajes, con su réplica ingeniosa o una salida inesperada, evitaron ofensas de estúpidos a los que cerraron de ese modo la boca.

Séptima jornada, bajo el reinado de Dioneo quien decide que aquel día se narren historias de mujeres que engañan a sus maridos, bien para satisfacer sus deseos o para salir de su prisión. En unas el marido se da cuenta y en otras no.

Octava jornada, reinado de Lauretta. Ella decide que las historias que se narren en esta jornada traten de las burlas a que continuamente someten las mujeres a los hombres, los hombres a las mujeres y ellos entre sí.

Novena jornada, bajo el reinado de Emilia se decide que cada quien escoja el tema que más le plazca.

Décima jornada, bajo el reinado de Pánfilo se decide narrar historias de grandes y magníficas acciones realizadas por Amor.

Decir, para finalizar, que la gracia literaria del Decamerón, calificado de libro pagano y puesto en entredicho por la Inquisición italiana, ha permitido que muchos lectores con poca predisposición a leer textos sagrados o filosóficos, hayan accedido,  sin embargo, a este libro por pura diversión, y no por ello han dejado de obtener sus beneficios. Añadiremos que la literatura escrita por los hermetistas y hombres de Conocimiento, trata siempre de llegar al lector bajo fórmulas distintas, siendo la intención de todos esos ropajes literarios despertar el interés del oyente a fin de hacer de él un receptor cualificado capaz de vislumbrar el verdadero mensaje de la Filosofía Sagrada, o cuanto menos esta clase de literatura siempre dará al lector algún tipo de enseñanza y buen entretenimiento.

Concluimos esta oda introductoria al Decamerón recordando unas palabras extraídas del Programa Agartha, dado que sintetiza muy bien la perspectiva desde la que nosotros abordamos la literatura tradicional que, en el caso del Decamerón es un vehículo de transmisión de la doctrina iniciática de los Fieles de Amor. 
“Crear, es repetir y reproducir la situación de la Creación original. La literatura no escapa a este principio, y las grandes obras en verso y en prosa son aquellas que despiertan y hacen presentir la inquietud y el deslumbramiento del Conocimiento. El poeta, bardo, o vate (de allí la palabra Vaticano), es un transmisor inspirado de las energías de lo sublime, y su lenguaje se articula con un ritmo preciso y particular. Los textos sagrados de todas las tradiciones dan cuenta cabal de ello. La belleza de la forma es el ropaje y la atracción de la Belleza del Principio, y por lo tanto lo refleja armónicamente. El arte es un vehículo y una manera de conocer, y son numerosos los esoteristas que se han expresado por su intermedio. Recordemos que la sefirah Tifereth es Belleza, y que se halla en el camino ascendente que va de Malkhuth a Kether. En un sentido amplio, todo escrito es literatura. Pero hay algunos en los que, el arte en la manera de decir, la transparencia de las imágenes con que se dice, la claridad y el orden de los conceptos, aunque permanezcan velados, los hacen memorables y los ligan a nosotros con lazos emotivos y sutiles" Mª Ángeles Díaz


Cita: Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Federico González y Colaboradores.

sábado, 4 de abril de 2020

TALISMÁN PROTECTOR

Este escorpión es un talismán tibetano protector y eficaz contra ciertos demonios íncubos, responsables de ciertas fiebres y pandemias. La inscripción que lleva en su cuerpo es un encantamiento que dice:  

Ayama dururcashana zhmaya
Hum! Om! A! Hum! Artsignirtsig!
Namo Bhagavati Hum! Hum! Phat Que proteja contra las asechanzas de los demonios rgyalpo, drimo, btsan, sa-dag, Klu y Gnan.
Jsa! Hum! Hum! Bam! Ho!

miércoles, 25 de marzo de 2020

MARSILIO FICINO A ÁNGELO POLIZIANO, EL POETA HOMÉRICO

"Marsilio Ficino a Angelo Poliziano, el poeta homérico, saludos:
He tomado la pluma Angelo, con la intención de ensalzar hasta los cielos a tu Musa homérica. Pero, repentinamente, Cupido se interpuso. (…)
Pero escucha Cupido, no es Venus la madre de este amor. Es la Musa Calíope quien cuidadosamente lo alimenta, de modo que crece constantemente. Dejémosle que crezca así alimentado, y permitámosle que sea engañoso. Pues eso no es una falta cuando del amor se trata. 
Así Angelo, es mi deber y mi deseo cuidar de nuestro mutuo amor y de tu Musa, al mismo tiempo. Tu mismo deberías adorar a esa Musa, como la madre del amor y la alabanza".


Este fragmento pertenece a una carta enviada por Marsilio Ficino a Ángelo Poliziano, uno de sus amigos y alumno en la Academia Platónica de Florencia. Primer traductor de la Ilíada, a petición de su protector Lorenzo de Medici, quien dedicó su vida a la Enseñanza a través de explicar la poesía de Homero, Hesíodo y Virgilio. 

Ángelo es también el primer creador del precedente de la Opera con su obra: La Fábula de Orfeo, basada en el mito de Orfeo y Eurídice, es decir en la historia del héroe que logró conmover con su música incluso a los dioses del Averno, quienes consintieron en devolverle desde el inframundo a su esposa Eurídice. Es debido a esta obra que Ficino considera a Calíope, en tanto que madre de Orfeo, la Musa que inspira a Ángelo siendo ella, y no Venus, la madre del amor que une a los dos amigos.

Esta obra de Ángelo fue con los años recreada por Monteverdi que la ampliaría y llevaría a los escenarios convirtiéndola en toda una gran Opera con el nombre de Orfeo. 

Ángelo también escribió historias para ser llevadas al lienzo, por ejemplo por Sandro Boticcelli, un joven que como él pertenecía al círculo de amistad que convivían en la "Ciudad Celeste" formado, entre otros, por Giuliano de Medici, Pico de la Mirandola o Girolamo Benivieni.  
Ma. Angeles Díaz. "Viaje Mágico-Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual". Editado por SYMBOLOS

Ángelo Poliziano con sus alumnos, los niños y jóvenes de la familia Medici a los que educó. Fresco en la Capilla Sassetti, obra de Domenico Ghirlandaio.

Pintura del frontispicio: Cupido, de Joshua Reynolds



viernes, 20 de marzo de 2020

ELOGIO A LA VIDA SOLITARIA. Francesco Petrarca


El hombre solitario se tiene a sí mismo como compañero de mesa, como interlocutor y convidado no tiene miedo de quedarse solo si es consigo mismo con quién está.

Su corazón no envidia ni odia a nadie. Contento con su suerte y su fortuna e inaccesible a las injusticias, no teme ni desea nada, pues sabe que son bien pocas las cosas que bastan en la vida de los hombres, y que la riqueza más elevada y más auténtica es no codiciar nada y no temer al poder supremo.

Lleva una vida sosegada y dichosa, de noches plácidas, días basados en el ocio y comidas tranquilas. Camina libre, se sienta confiado, no urde ni se previene contra ninguna intriga. Sabe que a él le quieren por lo que es y no por lo que tiene.

Ciertamente hay quien piensa que la vida solitaria es peor que la muerte y que precisamente este tipo de vida conduce a ella.

Esta idea se da principalmente entre los iletrados, a los cuales si les falta un interlocutor ya no tienen nada de qué hablar con ellos mismos o con los libros, y por tanto permanecen callados.

Sin duda la soledad sin las letras es totalmente un exilio, una prisión, un potro de tortura. Pon la cultura y tendrás la patria, la libertad, una fuente de placer.

Son bien conocidas aquellas palabras de Cicerón referidas al ocio: ¿Hay algo más dulce que el ocio dedicado a la cultura?

Por otra parte, también es bien conocida la sentencia de Séneca: El ocio sin la cultura es como la muerte, o sea, una sepultura para el hombre vivo".


Petrarca, el autor de esta oda, perteneció a los "Fieles de Amor", organización iniciatica de la cual Dante fuera su miembro más destacado. Estos filósofos a menudo aparecen retratados con apariencia de clérigos o místicos, pero en verdad todos ellos fueron hombres apasionados y auténticos iniciados en el Conocimiento, los cuales se manifestaron contra la estulticia, enfermedad que amenaza a los hombres de todos los tiempos, y frente a la cual contrapusieron el cultivo de las ciencias y las artes, entre ellas la poesía, como manifestación del Verbo creador. 

Y aunque todos ellos hablaban de la necesidad de la soledad y el silencio, siendo los primeros en la historia en aconsejar tener un gabinete privado para el estudio (cambiando así el concepto de vivienda) tanto para la mujer como para el hombre. Sin embargo, estuvieron muy comprometidos con la vida social y con la política de su época, señalando, 
cuando fue necesario, todos los abusos y malas artes (artimañas) que desde los poderes políticos y religiosos se cometieron, ya fuera por maldad o por ignorancia. 

Petrarca escribió numerosas odas y canciones de amor dirigidas a exaltar el triunfo del Amor. Muchas las dirigió a Laura, la musa de su inspiración, o sea la mujer donde vio reflejada su propia alma superior. fb: 
Mª Ángeles Díaz



jueves, 19 de marzo de 2020

VIRGEN Y MADRE, HIJA DE TU HIJO


Andrea Mantegna, un pintor del círculo del humanismo hermetista de Mantua, es el autor de este cuadro titulado: "Cristo con el alma de la Madonna" que simboliza la idea expresada por Dante en el canto trigésimo tercero de la Divina Comedia: "Vergine e madre, figlia del tuo Figlio". Todo un misterio para la meditación.

martes, 17 de marzo de 2020

Coronavirus, el “Virus Global” como síntoma del Fin de Ciclo. Francisco Ariza


Desde que la humanidad entró en el siglo XXI (“inaugurado” con la destrucción de las torres gemelas de Nueva York), los acontecimientos se han ido desarrollando de manera vertiginosa. Las crisis sociales y económicas se han encadenando sin solución de continuidad. No hay tregua. Estamos instalados en una crisis permanente, y la aparición del llamado “coronavirus” es un elemento más que contribuye a esa aceleración. Los virus comienzan a infectar a los humanos cuando estos se sedentarizan, pero sobre todo cuando empiezan a crear importantes núcleos de población que facilitan su propagación, más o menos lenta dependiendo de las características y tipología del virus. O sea que esa propagación está directamente relacionada con la cantidad de personas que conviven en un mismo espacio.

Antes eran ciudades o aldeas, aisladas entre sí y con poco contacto entre sus habitantes, que además eran muy pocos en número, no como ahora, que somos ya 7000 millones en todo el planeta, y aumentando exponencialmente. Estamos no ya en la “aldea global” -expresión que cuando fue acuñada en los años sesenta del pasado siglo aún tenía algo de bucólico y campestre – sino en la “megalópolis global”, mecanizada y tecnificada hasta en sus últimos detalles, robándonos cada vez más espacio vital y mental.  La velocidad de nuestro tiempo constriñe el espacio, a todos los niveles: el espacio “exterior” y el espacio “interior”. De ahí la necesidad imperiosa, para los que están en una vía de Conocimiento pero que al mismo tiempo viven en este mundo, de desconectar de tanto en tanto del “reino de la cantidad” para preservar ese espacio interior, cualitativo, gracias al cual se reconocen a sí mismos formando parte de una Tradición Unánime, y por tanto Universal. Continuar:
https://franciscoariza.blogspot.com/2020/03/el-virus-global-como-sintoma-del-fin-de.html

viernes, 13 de marzo de 2020

HERMES ENAMORADO DE HERSE


Cuenta la leyenda que Zeus, atento a la organización social y política que se estaba desarrollando en Atenas, y en vistas a configurar Europa, no dejaba de enviar a su hijo Hermes a inspeccionar estas tierras, dándole empresas que cumplir. 

Un día, mientras el hijo de Maya sobrevolaba la tierra por encima de los bosques y verdes prados del Ática, cerca del puerto del Pireo, se fijó en un grupo de muchachas que caminaban risueñas portando cestillos con flores en la cabeza. Iban engalanadas, pues se estaban celebrando las fiestas Panateneas en honor a Atenea, la diosa protectora de la ciudad. 

Desde las alturas vio el dios que tenían encendidos los altares donde ardían los perfumes, y que todas ellas estaban ocupadas en adornar el templo para las ofrendas y rituales. Entre aquel nutrido grupo de doncellas se encontraban las tres hijas de Cécrope, rey de Atenas.

De inmediato la mirada del dios del caduceo se fijó en una sola. Era Herse, la hija mediana del rey. Mirad si era bella Herse que cuando Hermes la vio, su vuelo paró en seco dando un giro completo a su rumbo. Luego, haciendo círculos en el aire, se mantuvo largo rato planeando en aquellas brisas pues no quería, ni podía, quitar la vista de tan hermosa muchacha.
Ya comenzaba a anochecer y a hacerse presente la luna. 

Hermes descubre entonces que bajo esa clara luz de luna, a Herse aún se la ve más bella, siendo el realce de la procesión de vírgenes y sacerdotisas del templo de Atenea. Mª Ángeles Díaz. Viaje Mágico Hermético a Andros. Editado por SYMBOLOS

Herse y Hermes en una vasija griega del Louvre

jueves, 12 de marzo de 2020

SOBRE LA APOLOGÍA DE SÓCRATES. BibliotecaHermética.com


En el juicio que desembocó en su sentencia de muerte, Sócrates explica de dónde le llegó esa fama de sabio que lo ha hecho tan antipático:
“Os preguntareis donde ha venido este popular renombre de Sabio que me han colocado, cuando hay tantos mucho más sabios que yo, pero en un tipo de cosas que a mí no me merecen el interés. No sé nada de ellas. Veréis atenienses, todos sabéis quien era Querefonte, demócrata como vosotros, desterrado por el régimen de los 30 tiranos y que luego contribuyó a restaurar el sistema democrático. Este amigo mío, en cierta ocasión fue a Delfos y se atrevió a hacer la siguiente consulta al oráculo; preguntó si había algún hombre más sabio que yo, y este le dijo que no había nadie más sabio que yo. Cuando conocí la opinión del oráculo sobre mí, empecé a reflexionar. ¿Qué quiere decir realmente el dios? ¿Qué significa éste enigma? Porque yo sé muy bien que no lo soy. ¿A qué viene, pues, proclamar que lo soy?”
Fue eso lo que le llevó a querer medirse con los sofistas y políticos que eran aclamados por todos como sabios, primero con uno, luego con otro y veía que no, que los que se tenían por más sabios eran los más carentes de sabiduría, así se fue ganando la enemistad de todos ellos:
“Al desenmascarar a la gente ésta se encorajina contra mí”- Afirma el sabio, añadiendo:
Es probable que ni uno ni otro sepamos nada que tenga valor, pero estos hombres creen saber algo y no lo saben, en cambio yo, así como en efecto no sé, tampoco creo saber. Parece, pues, que al menos soy más sabio que ellos en esta misma pequeñez, en que lo que no sé tampoco creo saberlo.
En efecto, Sócrates está poniendo las bases de la “docta ignorancia” cuyo fin persigue la Filosofía. El sabio les cuenta que se tomó esa búsqueda como si se tratara de realizar los trabajos de Hércules, pues se propuso ser fiel a su deber consigo mismo y con la divinidad. Y así, dialogando y reflexionando con unos y otros y esperando saber si habría alguien capaz de rebatirle aquella certeza, refrendada por el propio Apolo. 
De esta indagación, atenienses -sigue diciendo Sócrates- han surgido todos estos odios y estas enemistades, que han provocado las calumnias que sabéis, y me han hecho adquirir el nombre de sabio; porque todos los que me oyen dialogar creen que sé todas las cosas sobre las que descubro la ignorancia de los demás. Me parece, atenienses, que sólo Dios es el verdadero sabio, y que esto ha querido decir a través de su oráculo, dando a entender que toda la sabiduría humana no es gran cosa, o mejor dicho, que no es nada; el oráculo ha elegido mí nombre como un ejemplo, y como si dijese a todos los hombres: el más sabio entre vosotros es aquel que reconoce, como Sócrates, que su sabiduría no es nada.
Toda mi ocupación ha sido y es trabajar para persuadiros, jóvenes y viejos, que antes que del cuidado del cuerpo y de las riquezas, es del alma y de su perfeccionamiento de lo que os habéis de ocupar, porque no me canso de deciros que la virtud no viene de las riquezas, sino por el contrario, que las riquezas vienen de la virtud, y que es de aquí de donde nacen todos los demás bienes públicos y particulares. Pues bien, si diciendo esto corrompo a los jóvenes, tendré que aceptarlo, pero si alguien sostiene que yo digo una cosa distinta miente. Atenienses tened presente que, aunque se me impongan mil penas de muerte no puedo sino afirmarme en todo lo que he dicho, así hagáis caso a Anito, me absolváis o no me absolváis.
Y no digo más, porque es hora de partir, yo para morir, y vosotros para vivir. Quién de nosotros va a una mejor suerte, nadie lo sabe, solo los dioses lo saben.

Pieza del frontispicio con la imagen de Sócrates de la Galería de los Uffizi. 





miércoles, 11 de marzo de 2020

EL TRIUNFO DE BACO Y ARIADNA

Qué bella es la juventud
Que tan aprisa se acaba
Alégrense hoy los que puedan
Del mañana no hay certeza

Aquí están Bacco y Ariadna
Hermosos y tan enamorados
Siempre juntos dicha gozan

Como el tiempo fluye y pasa
Estas ninfas con nosotros
La alegría van buscando
Alégrense hoy los que puedan
Del mañana no hay certeza

Damas y tiernos amantes
¡Viva Bacco!
¡Viva el Amor!

Suenen ritmos, bailes y cantos
Ardan dulces corazones
Sin esfuerzos ni dolores
Lo que ha de ser será

Alégrense los que puedan
Del mañana no hay certeza.

Lorenzo de Médici


domingo, 8 de marzo de 2020

RECORDANDO A LAURA CERETA


Laura Cereta (1469-1499) nació en Brescia, en la región de Lombardía. Estudió filosofía en la Universidad de Padua publicando un libro en el que, bajo el género epistolar, trató de temas diversos como la guerra, la muerte, el destino, el azar… También trató ciencias como la Astrología, las Matemáticas o la Agricultura.

Laura no es una feminista, como pretenden los que siguen ese movimiento, pues ella no defiende a la mujer, defiende al género humano, y no excusa a aquellas féminas que no tienen interés por aprender y que sólo piensan en metas menores y cuya fama se ha podido extender, injustamente, a todo el género femenino.

Dice Laura que si bien son muchas las mujeres que escogen metas menores, como arreglarse los cabellos, llevar bonitos vestidos, los dedos adornados con perlas u otras gemas, deleitarse con el baile, cuidar de cachorros consentidos, descansar en el sueño o pasarse el día de pie frente a espejos, ella es amiga  de aquellas otras en las que una integridad más profunda desea la virtud, contienen sus jóvenes almas, reflexionan desde el principio en temas superiores, endurecen el cuerpo, reprimen sus lenguas, abren los oídos, componen sus pensamientos en las horas de vigilia y tienen sus mentes en contemplación y rectitud. 

Porque el conocimiento no es dado como regalo sino ganado con diligencia, la mente libre no rehúye el esfuerzo, siempre se abalanza afanosamente hacia el bien y el deseo de saber, crece cada vez más profundo y más grande. No es por alguna santidad especial, es por eso que nosotras somos recompensadas por Dios, el dador, con el regalo del talento excepcional. 

La naturaleza ha derrochado generosamente sus dones entre todos, abriendo a todos las puertas de la elección, a través de la cual la razón envía mensajeros a la voluntad, por medio de los cuales ésta aprende y transmite sus deseos. La voluntad debe escoger ejercitar el don de la razón. (Fragmento).

Mª Ángeles Díaz. Los Corresponsales de Marsilio Ficino y el entorno femenino de la Academia Platónica de Florencia.

Pintura de Peter Linted 


domingo, 23 de febrero de 2020

EROS Y PSIQUÉ EN LA FUENTE DE LA ETERNA JUVENTUD


“Psiqué o Psiquis, el alma humana intermediaria entre el cuerpo y el espíritu. Es también una diosa griega cuyo mito más importante lo protagoniza junto a Eros que se prende de ella por su belleza, la que la propia Afrodita envidiaba. Cuando Psiqué está en peligro Eros la rescata y le entrega su amor cada noche en su palacio, pero a condición de que no se entere quién es él. Estos amores de Eros y Psiqué han provocado intensas emociones en numerosos artistas que las han testificado tanto en la escultura como en pintura”. Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Federico González Frías.

Arriba pintura: Eros y Psiqué en la Fuente de la Eterna Juventud, de Frank O. Salisbury (British, 1874–1962).
Abajo: La Boda de Cupido y Psique, camafeo de
jaspe azul. Josiah Wedgwood, 1773.


lunes, 10 de febrero de 2020

SIMBOLISMO DEL ROSARIO. Viaje Mágico Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual (libro)


En todas las tradiciones el rosario es tenido como un símbolo de la cadena que ensarta a todos los seres en la unidad universal que ella representa. Por eso el rosario es tomado en las distintas culturas como un paradigma de «la cadena de los mundos». Y así justamente lo expresa el Bhagavad Gita, el libro sagrado de la tradición hindú cuando dice:

“En Mí todas las cosas están ensartadas como una hilera de perlas en un hilo”.

Del libro: Viaje Mágico Hermético a Andros. Una Aventura Intelectual. Ma Angeles Díaz
Editado por SYMBOLOS

miércoles, 29 de enero de 2020

CASTILLO DE PICO DE LA MIRANDOLA "EL PRINCIPE DE LA CONCORDIA" MODENA. Ma Angeles Diaz



Este es el castillo de Pico de la Mirandola, “el príncipe de la concordia” según lo apodo su amigo Marsilio Ficino y el resto de hermetistas y neoplatónicos que compartieron un estado del alma, aquel que nos permite ver en el hombre, en la criatura humana, la obra más sublime de la creación al estar dotada de libre albedrío, o sea con capacidad de descender y convertirse en una bestia o de alzarse hacía las altas cumbres del intelecto. 

¿Cómo no admirar a ese camaleón? decía Pico.

Habiendo viajado a las universidades más importantes de la época, donde tuvo oportunidad de conocer a doctos personajes y observar los enfrentamientos entre puntos de vista excluyentes, Pico pensó que a través de la filosofía platónica y de la cábala cristiana se podían dar argumentos para ponerlos a todos de acuerdo en lo esencial.

Por esa razón, y con solo 23 años, escribió 900 tesis con las que pretendió crear un debate con representantes de la curia y de la universidad (ambitos donde se habían instalado tribunales inquisitoriales) ya que estaba seguro de poder defender ante todos ellos la Unidad de las tradiciones, razón por la cual les cursó a todos ellos una invitación convocándolos en Roma. 

Su finalidad era debatir con argumentos de las propias doctrinas tradicionales hasta que ellos mismos, guiados por su propia inteligencia, no pudieran sino advertir la identidad esencial que existe entre Filosofía platónica, Ciencia arcana, Judaísmo, Cristianismo, Islam. 

O lo que es lo mismo, la unidad esencial que sobresale en cualquiera de estas formas exponenciales de la Filosofía Perenne, ya fueran los Diálogos platónicos, la Cábala, la Biblia o los Oráculos caldeos”. Ma Ángeles Díaz



domingo, 19 de enero de 2020

LAS VELADAS FILOSÓFICAS DEL CORTESANO, DE BALTASAR CASTIGLIONE


Este es el palacio ducal de Urbino, al pie de los Apeninos, lugar donde tuvieron lugar las veladas relatadas por Baltasar Castiglione en “El Cortesano”, libro fundamental en la historia del Hermetismo renacentista, y en las cuales los invitados de la duquesa Elizabeth Gonzága crearon con la palabra a la “Perfecta Dama”. Cuál debía ser su papel en la Corte y de qué virtudes debería ser dotada.  Se trata del libro que mejor describe las reuniones filosóficas y teatrales de los hermetistas del Renacimiento, y la verdadera dimensión de estas reuniones en la historia de las ideas.

“Nunca en aquella casa, llamada de la alegría, faltaban los más excelentes ingenios en cualquier facultad que en Italia se hallasen, como poetas, músicos, y otras suertes de hombres. Los invitados no se dispersaban en corrillos, sino que había una disposición determinada: La orden dellos era esta: que luego, llegados todos delante la Duquesa, se asentaban a la redonda, cada uno a su placer o como le cabía, y al asentar poníanse ordenadamente un galán con una dama hasta que no había más damas, porque casi siempre eran más ellos. Después, como le parecía a la Duquesa se regían, la cual las más veces daba el cargo de gobernar a Emilia”.

Ma Angeles Díaz
Viaje Mágico Hermético a Andros. Una aventura intelectual
Editado por Symbolos
ISBN: 9788461714452