martes, 7 de octubre de 2008

Hermes-Mercurio en Los Jardines Renacentistas del Alcázar de Sevilla (IV y Ultima Parte)


Hermes- Mercurio en los Reales Alcázares de Sevilla

Es tan impresionante y bello el edificio de los Reales Alcázares de Sevilla, tanto desde el punto de vista artístico como histórico, que no he podido sino hacer este brevísimo resumen (I, II, III y IV) y apuntar algunas ideas e impresiones surgidas durante mi visita. Sin embargo lo que en esta ocasión me llevó hasta este lugar fue mi interés en sus jardines renacentistas.

Cenador del León

Había oído hablar de los “jardines de ensueño”, jardines simbólicos diseñados por los hermetistas de esa época dentro de una atmósfera intelectual generada por la idea de utopía. Es decir por la idea de que el Jardín del Eden es un estado del alma posible de vivenciar. Mas sólo aquel cuyo amor al Conocimiento supere todo los obstáculos que le ponga el destino, podrá al fin realizar ese estado.

Jardín del Estanque de Mercurio
La literatura universal ha utilizado distintos modos argumentales para explicar este viaje soñado que realiza el amante de la Sabiduría en pos de esta “dama”, y ha comparado el ardor pasional que se siente por alcanzar el Conocimiento, con el de aquel enamorado para quien nada es más fuerte que su amor y su deseo de satisfacer su unión con la amada. Es de esta literatura iniciática y de amor de donde nacen los “jardines de ensueño”, tal y como leo en el libro Las Utopías Renacentistas, de Federico González, obra que me acompaña en el recorrido.

Verjas que comunicaban distintos espacios temáticos del jardín, algunas dispuestas a la salida de laberintos. La sorpresa, en forma de un chorro de agua, o un sonido, también estaba incluída en el juego simbólico.

Los Reales Alcázares, hasta entonces, habían conocido las huertas musulmanas, las albercas de regadío, los naranjos, los jazmines, las fuentes de agua, pero nunca, hasta ese momento, había tenido jardines temáticos. O sea, que sus zonas ajardinadas comenzaron a ser no sólo un remanso de paz, sino a expresar ideas y espacios significativos donde, por medio de estatuarias simbólicas y mitológicas, reflejar el viaje interior que el alma emprende hacia la unión con el Amado, con el Sí Mismo.


Jardín de la Cruz, comunica con el Jardín de las Damas por la puerta de Hércules.

Y es con ocasión de la boda de Carlos V e Isabel de Portugal -cuya belleza pintó Tiziano- cuando comenzaron a transformarse los jardines del Real Alcázar, ya que este enlace dio ocasión al encuentro trascendental entre distintos personajes llegados de Italia a la rica ciudad de Sevilla que se había convertido, gracias a la navegabilidad del Guadalquivir, en el único puerto interior de la península. Pues ya desde tiempos de Alfonso X el Sabio, según él mismo hizo constar en la Primera Crónica General: “Un navío del mar llega por el río todos los días”
Por su parte Ibn Jaldun, (siglos XIV-XV), célebre historiador musulmán descendiente de andalusíes residentes en Sevilla, también comenta que en esa época a la ciudad de Sevilla “llegan barcos de Tánger, Ceuta, Túnez, Alejandría, Génova, Portugal, Inglaterra, Burdeos, Bayona, Sicilia, Gascuña, Cataluña, Aragón et aun de Francia”.
Hasta tal punto el río es fundamental para la ciudad de Sevilla que el nombre de ambos, ciudad y río, se confunden y eso explica que en determinados documentos y mapas antiguos al Guadalquivir se denomine río Sibilie.

Fuente de la Fama. Originalmente esta fuente contaba con un mecanismo hidráulico que hacía sonar los tubos de un órgano al paso del agua. En ella elementos camuflados, convertían la presión en arquerías de agua.
Lo cierto es que todas las crónicas coinciden en que desde la época de Fernando III, Sevilla fue una ciudad de ambiente plural, culturalmente hablando, y cosmopolita, por cuyas calles podían verse gentes de todas partes y donde cristianos, árabes y judíos estaban perfectamente insertados en el entramado de la ciudad.

Como decía, con este enlace matrimonial el gusto italiano llega al conjunto monumental cristiano-musulmán, a través de arquerías de medio punto colocadas sobre columnas de mármol de orden jónico y corintio, montadas sobre pedestales y antepechos abalaustrados también de mármol, piezas que llegan de los talleres de Génova donde han sido labradas.

Pavimento Laberinto

“Puerto y puerta de las Indias”, en 1580 Sevilla, se ha convertido en la ciudad más universal de la Tierra, su población era numerosísima y a su puerto arriban abundantes riquezas de plata y oro del Nuevo Mundo. Todo ello redundaba en la extraordinaria vitalidad de la ciudad andaluza, comparada por los cronistas, intelectuales y humanistas que se daban cita en ella, con la Atenas clásica y con la Roma imperial. Este acontecimiento nupcial, en un momento fructífero para las letras y la cultura hispana, será el que da un ropaje renacentista al Real Alcázar.

Setos recortados formando un laberinto
Como hemos visto la característica principal de los jardines renacentistas no era exclusivamente la de hacerlos un lugar agradable y bello de paseo, sino que éstos se distinguían fundamentalmente porque esas realizaciones artísticas también eran simbólicas, es decir que representaban ideas contenidas en los textos platónicos y en el imaginario griego reactualizado en Italia por la Academia Platónica de Marsilio Ficino, también poeta, quien consideraba que el amor todo lo une pese a que es el furor o entusiasmo poético, y heroico, el que lo descubre.



Fuente de Neptuno. Jardín de las Damas.

Estos jardines simbólicos o “Jardines de Ensueño”, se diseñaban en ciertos festejos y bodas, en forma de juego de suertes, donde a veces se gana y otras se pierde (como en la vida misma). Por ello su temática reproducía ciertos pasajes ordenados, de la iniciación, donde el laberinto, los personajes mitológicos, los cantos de sirenas, los monstruos, las ménades y sátiros y toda clase de dioses y demonios, aparecen para ayudar o enredar en el viaje, que culmina tras atravesar con éxito todo el recorrido, donde en ocasiones se encontraba la novia, o las jóvenes invitadas a la celebración.

Mercurio-Hermes, a la entrada de este jardín sevillano, es el guía del viaje, y por ello, en actitud sensual, nos recibe a la entrada. El juego que nos propone es la unión de los contrarios, cosa que señalan las dos serpientes de su caduceo enroscadas en torno a un solo eje, y la energía del amor y la pasión, el motor para realizarla.



Jardín de los Poetas



En su origen las estatuas y fuentes eran un portento de ingeniería ya que las distintas escenas mitológicas estaban dotadas de un mecanismo hidráulico que las hacía “parlantes”. Y esto es así porque estas figuras emitían sonidos, por medio de la presión del agua. Del mismo modo se oían pájaros, trompetas y muchos otros instrumentos musicales que producían sonidos extraordinarios, y donde sus fuentes al accionarse conformaban bellas arquerías de agua.

De la belleza y artificio de las grutas tenemos esta crónica, no sé si de algún viajero:
“Tienen tan espesos saltadores de agua y canales que parece que llueve cuando los sueltan; haciendo no sólo este oficio tan apacible a los ojos, sino también regalando los oídos con música concertada, que resulta de ocultos órganos con que artificiosamente están todas estas grutas compuestas”.


Jardín de la Gruta Vieja

Ya hablé de las figuraciones de las ménades, es decir danzarinas alegres de Dionisio, el dios del vino y el frenesí, en cuyo honor pámpanos y sarmientos decoran algunas zonas, pero nada dije del montículo de Apolo y las musas, es decir el Monte Parnaso, considerado el paraíso de los poetas, por ser en él donde residen estas nueve hijas de Zeus, bajo la protección de Apolo, el dios geómetra.

Fuente del Signo. Jardín de la Danza

Por cierto que a esas diosas paganas han cantado los más ilustres poetas, entre ellos Homero y Hesíodo, y todo amante del arte ha deseado tener relaciones amorosas con ellas:

“Dichoso aquel que las Musas quiere: dulce fluye de su boca el acento.
Pues si a alguien, con duelo en el alma recién apenada, afligido, se le seca el corazón, y un aedo, de las Musas siervo, las hazañas de los hombres antiguos canta, y a los dioses que el Olimpo poseen, aquél, luego, de sus angustias se olvida, y nada de penas recuerda; pues pronto de los dioses lo divierten los dones.
Salve, hijas de Zeus, el deleitoso canto donadme”

Jardín del Retiro
Del delirio que producen en el alma de quien encarna estas entidades simbólicas, Platón ha dicho en su Fedro que “cuando se apoderan de un alma inocente y virgen, aún, la transportan y le inspiran odas y otros poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas, celebrando las proezas de los antiguos héroes”.

Y sentencia:
“Todo el que intente aproximarse al santuario de la poesía, sin estar agitado por este delirio que viene de las musas, o que crea que el arte (técnica) solo basta para hacerle poeta, estará muy distante de la perfección: la poesía de los expertos se verá siempre eclipsada por los cantos que respiran un éxtasis divino”.
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Grabado de la utopía "El Sueño de Polifilo", de Francesco Colonna, antecedente literario de los jardines Simbólicos o "Jardines de Ensueño".
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Se señala como antecedente literario directo para estos jardines: “Hypnerotomachia Poliphili” o sea, “el Sueño de Polifilo” de Francesco Colonna, un libro hermético, mitológico y pagano escrito de forma criptogramática donde se relata el sueño iniciático de Polifilo, quien inflamado de pasión y amor por la ninfa Polia, la Sabiduría Universal, de la que Polifilo está profundamente enamorado y entregado a su amor, decide, en sueños, emprender un viaje a través de todo tipo de pruebas que afronta con la fuerza de su amor.


Escultura ricamente ornada y labrada por el escultor Diego de Pesquera y fundida por Bartolomé de Morel, donde Hermes-Mercurio aparece cubierto únicamente por una capa que le deja medio desnudo y en postura un tanto femenina, lo que alude al carácter hermafrodita de la deidad.

Este "Diario Literario de Viajes", de Núria , consta de las siguientes partes:






14 comentarios:

Pola dijo...

Caminar por un paisaje como este es quedar inmerso en un sueño durante la vigilia.
Imagino atravesar el jardín en busca de la persona amada -anhelo en el que vemos el destello de otra búsqueda-, mientras las formas, los aromas y sonidos, cómplices de una correspondencia secreta con los astros y los dioses, nos transmiten mágicamente su potencia. Y el alma que embriagada decide entregarse, ahora ya sin excusas ni reservas, puede sentir como prende en ella el furor que alimenta a los poetas.

Y no puedes decir que no estabas advertido si era Hermes quien te recibía a la entrada del camino...

Precioso Núria. Gracias por compartirlo.


Un fuerte abrazo.

Núria dijo...

Se nota que sabes de lo que hablas, que conoces el Parnaso y que incluso es un lugar que frecuentas. Por eso no puedo sino saludarte con normalidad al verte por estos lares donde… ¡ya ves! se dan cita tantos poetas.

Así es, nadie que conozca la energía de Hermes puede negarse a sí mismo la belleza de la Inteligencia. El Arte, y en particular el del Real Alcázar, nos revela ese hecho, siempre asombroso. Y aún más te diría, y recordando los momentos que allí pasé, que ese Arte no estaba tan sólo en la arquitectura de piedra, yeso, madera o vegetal, sino igualmente en lo intangible de la luz y el aire de ese entorno sevillano, y que forma un todo con ello.

Gracias Pola por pasar y por dejar esas palabras lindas adheridas a este post.

Un fuerte abrazo también para ti.

Lucía dijo...

No te puedo decir lo bello que me ha parecido tu nueva entrada para el blog. Tan sutil, de ensueños como son esos jardines simbólicos y reales. Te mando un gran abrazo

Núria dijo...

Gracias Lucía por tu comentario.
Está bien que señales que lo simbólico y lo real no está reñido. Al hilo de lo que dices tampoco está de más que recordemos que lo simbólico no es lo alegórico ya que esa confusión es la que ha dado pie a tan tremendos malentendidos…
Un beso guapa.

Oscar Mendizábal dijo...

Nuria, espectácular cierre de tu serie de artículos.
Increíble conocer a través de tu blog, tanta belleza, tanta historia, tanta cultura y tanta entrega de tu parte para compartir con nosotros tus vivencias.
Me he puesto a imaginar, lo hermoso que debe haber sido en medio de todo lo que tú nos describes, escuchar las notas emanadas del órgano, alimentado por el agua que fluye de la Fuente de la Fama.
Llaman también mi atención, los colores de los árboles en el "Jardín del retiro". !Me encantan las jacarandas! y más aún, la complicidad que hacen con el color de las buganbilias ¿Son buganbiias, no?

Un cordial saludo de tu amigo de Guatemala.

Núria dijo...

Así es Oscar, son cascadas de buganbilias.

Por otra parte decirte que a este jardín llegaron muchas especies de plantas y árboles procedentes de América, por lo que estudiar esta parte del jardín puede ser una cuestión bien interesante. Esto se dio a consecuencia, como ha quedado dicho, de que Sevilla fue la puerta y el puerto a ese continente.

En el caso de la planta en cuestión su origen es Brasil y allí la conocían por otro nombre que desconozco, pero que me encantaría conocer. Pues como diría Borges, en el nombre de la cosa está su verdadera esencia. Yo he oído alguno como enredadera de papel, trinitaria, Santa Rita…

El caso es que nosotros la conocemos con el nombre de un navegante francés, Louis de Bougainville, que es el que la trajo hasta Europa.

Te mando, como siempre, un saludo muy cordial.

lluvia dijo...

Transportada por este nuevo viaje al que nos invitas a través de tu entrada por los jardines simbólicos del Alcazar, he vuelto a rememorar la visita que hice, hace ya algunos años, al "Bosque sagrado de Bomarzo" en Florencia, Italia, impulsada después de leer un extraordinario libro de Federico González llamado "Las Utopías Renacentistas" al que también citas en tu entrada, donde en el capítulo VIII "Las Utopías del Sueño; Hipnerotomachia Poliphili" su autor califica esta obra de Francesco Colonna "como una de las utopías más bellas, y de profundo contenido esotérico con que nos ha regalado el Renacimiento"... "Se trata de una obra de amor cuyos principales referentes son Venus y el niño sagrado Eros-Cupido-Amor, aunque desfilan innumerables ninfas y dioses, de Marte a Pan, de Júpiter a Mercurio, etc. etc., en la descripción de estos verdaderos ritos dionisíacos. Y entre las ninfas se destaca Polía, de donde el nombre del protagonista principal Polifilo, el amigo de Polía, la Beatriz de Colonna, es decir la Sabiduría Universal a la que Polifilo ama tan profundamente que es capaz de seguirla con exclusión de cualquier otra cosa y dejarse guiar por ella abandonándose a su puro amor al punto de entender que la única gratificación que ansía es poseerla, ser uno con ella."
Un libro maravilloso que muestra el recorrido iniciático del alma "de la mano de la Belleza y el Amor". Esta obra plagada de imágenes (ilustraciones) del jardín simbólico del alma, “atribuidas a varios artistas, entre ellos a Leonardo, L.B. Alberti y Botticelli, nada menos” inspiró a muchos hombres de Conocimiento y entre ellos al duque de Bomarzo,Vicino Orsini, "principe alquimista", cuyo abuelo Franciotto, primo de Clarisa y Lorenzo de Médicis, fue educado con ellos teniendo como maestro a Marsilio Ficino (el más grande precursor de esta corriente hermética) y también a Poliziano. Viccino Orsini dedicó este jardín en conmemoración del amor que sentía por su esposa, cuya muerte aconteció cuando ésta aún era muy joven. El recorrido por el mismo muestra también el camino iniciático. En el libro de Emanuela Kretzulesco-Quaranta "Los jardines del sueño, Polifilo y la mística del Renacimiento" la autora investiga e interpreta a partir de las claves herméticas contenidas en este libro algunos de los jardines simbólicos que aparecieron durante y después de esta época tan crucial, como fue el Renacimiento, entre ellos figura el barroco Bosque sagrado de Bomarzo en el que encontramos muchas figuras simbólicas y mitológicas análogas a las que aparecen en el sueño de Polifilo, como el laberinto desaparecido y el Templo del Amor, Pegaso (el caballo alado), el dragón, los colosos, el sepulcro y la urna funeraria, las ninfas, Venus, la tortuga, el teatro etc... y que quisiera recomendaros a todos.
Nuria, muchas gracias por tus aportaciones y por la belleza de estas imágenes con las que acompañas el escrito, esta figura bellísima y significativa de Hermes que lo preside, la delicada fuente de Neptuno en el jardín de las damas, el laberinto de los setos con ese verdor tan vivo, la fuente músical, el colorido de su vegetación. Ha sido un verdadero placer pasearme por tus páginas y me han nacido muchas ganas de ir a visitarlo.
Un fuerte abrazo
Lluvia

Núria dijo...

Gracias, Lluvia, por contarnos ese viaje a los jardines simbólicos o Bosque Sagrado de Bomarzo, en Florencia, Italia, y el motivo que lo impulsó.

Es evidente que has añadido un interés al post al introducirnos en esa estatuaria magnífica de Bomarzo, las enormes esculturas esculpidas en la propia roca y de un tamaño descomunal, algunas con una boca en la que entran varias personas.

También te agradezco que menciones el libro de Emanuela Kretzulesco-Quaranta, "Los jardines del sueño, Polifilo y la mística del Renacimiento", ya que esta obra es fundamental para saber de todos esos jardines temáticos e impregnarse de su simbología hermética donde estos jardines, que la autora describe maravillosamente, están diseñados en base a la idea del viaje iniciático, el cual pasa por una “bajada a los infiernos”, todo ello muy relacionado también con el mito de Orfeo y su esposa Eurídice, a la que éste, con la fuerza de su amor, rescata de su sueño de muerte.

Anoto aquí un par de direcciones donde puede verse parte de la estatuaria de los jardines de Bomarzo: http://campusvirtual.uma.es/ihj/_contenidos/album_pub.php?TIP=T&DIR=/Europa/Italia/Bomarzo/Jardines%20de%20Bomarzo

http://www.mundosophia.com/ms_arti_bomarzo.html

También añadir que los jardines románticos, como los de Versalles en Francia, son otra versión de esta historia de amor mítica y utópica que impregnó el imaginario de todos esos artistas e intelectuales del Renacimiento los que dejaron para la posteridad (que hoy es nuestro presente) esas obras significativas en todos los ámbitos de la cultura, el propio Poliziano que mencionas escribió una ópera con el mismo tema de amor y ni que hablar de la literatura, o la pin tura….
En realidad estos jardines del sueño son verdaderos templos para la meditación y desde luego un espacio de relax para hacer fructificar las mente con ideas que fecunden el alma, a fin de cuentas la historia de amor más íntima.
Una mente hoy en día tan bombardeada por la vulgaridad del medio actual se merece un respiro.

Un fuerte abrazo también para ti.
N.

Oscar Mendizábal dijo...

Nuria, gracias por la explicación sobre el origen del nombre de las buganbilias.

Alchemy dijo...

Hola Nuria! Una belleza este post!! y esas bellas flores, tanto las del jacarandá como la Santa Rita (así es como las conozco acá...jejeje), Una excelente combinación de colores y texturas.
Gracias por este regalo que nos haces a todos.
Un abrazo!
BeT

Anónimo dijo...

Querida Nuria,

Me ha dando gran alegría leer la última entrada en tu blog acerca de Los Jardines Renacentistas del Alcázar de Sevilla.
Primero por lo que dices respecto a la idea de la Utopía y por ende el Jardín del Eden (del cual estos jardines de ensueños son imágenes) como estados del alma por los que es posible transitar.
Segundo, por la mención que haces al libro Utopías del Renacimiento de Federico Gonzalez que encontré en Buenos Aires en el 2004 cuando este salió publicado por la editorial Kier. Al verlo me llamó la atención su título (siempre me ha interesado el arte) y al abrirlo me quedé sorprendida por la belleza y variedad de grabados e imágenes que este magnífico y mágico libro contiene.
Pero a lo que voy es que a raíz de tu artículo volví a este libro -que siempre tengo a mano-, pues recordaba que en capítulo acerca de las "Artes ignotas del Renacimiento" este autor dice:
"No solo los jardines son mandalas que reflejan la estructura cósmica sino que a partir de ese tiempo su vinculación con la mitología se hace evidente y la sugestión y la evocación se apoderan de su trazado; su simbólica se manifiesta con claridad como es el caso de extraordinarias obras con laberintos y estatuarias, grutas y fuentes, los que las transforman en auténticos templos al aire libre, centrados a partir de un punto del cual van desarrollándose por irradiación formas geométricas..." Y más adelante: "un peregrinaje por numerosos jardines... en los que se ha depositado un mensaje oculto, una ciencia sagrada que la humanidad ha estado a punto de perder en numerosas oportunidades y que los iniciados en ese conocimiento han tratado de preservar y al mismo tiempo testimoniar y difundir de las más diferentas y aún extraordinarias maneras, pues siempre han pensado que cuando ese conocimiento se pierda definitivamente será el fin de esta humanidad sumida en la ignorancia y la peor brutalidad".
Agradecer tus aportaciones siempre profundas y bellamente escritas.
Virginia

Núria dijo...

Hola Virginia:
Acabo de ver tu comentario. Siempre me alegra mucho recibir noticias de Argentina y en especial si son lectores de Federico González. Creo entender lo que me dices que experimentaste tras leer el libro de este autor. “Las Utopias Renacentistas”.
Lo cierto es que te agradezco que hayas enriquecido este post con esa cita tan apropiada de Federico, nada menos que ese fragmento donde habla de los jardines simbólicos que califica de “templos al aire libre”. Pues como todo templo está basado en ideas cósmicas y arquetípicas.
Te diré que gracias a este libro, descubrí la perspectiva simbólica de estos jardines renacentistas, donde subyace
“un mensaje oculto”, el de los símbolos y los mitos, y una “ciencia sagrada” “que la humanidad ha estado a punto de perder en numerosas oportunidades y que los iniciados en ese conocimiento han tratado de preservar y al mismo tiempo testimoniar y difundir de las más diferentes y aún extraordinarias maneras, pues siempre han pensado que cuando ese conocimiento se pierda definitivamente será el fin de esta humanidad sumida en la ignorancia y la peor brutalidad".
El comunicado es inequívoco ….
Podríamos seguir hablando de este libro y de cómo su autor nos sumerge en ese periodo que fue llamado Renacimiento porque en verdad fue un renacer, señalando, como nadie lo ha hecho, el espíritu que irrumpió en Florencia en el siglo XV y la conjunción de valores que confluyeron donde la filosofía de Platón y Hermes Trismegisto fueron los pilares.
Uno también descubre en este libro el Renacimiento no sólo como una época histórica, sino como una posibilidad permanente en el espíritu del hombre.
Virginia, espero volverte a encontrar por aquí.
N.

Gestores culturales dijo...

Estupendo blog, por lo que lo he añadido a mi lista, sobretodo me encanta los temas tan esotéricos que tratas, y el componente masónico que le añades a tu creación.
Un saludo,
Psike

Anónimo dijo...

sugerencias, aproximaciones,reflejos todo ello en jardines y recreaciones de otros, que descubrieron o recordaron lo que ya es una sombra y para nosotros lejano. donde quedo la vibración viva de aquel sentir clásico y antiguo, perdida sensibilidad humana que solo podemos recrear....me lleve mercurio por los caminos del tiempo, en mi semblante los aires de una tarde de roma, velas al viento en el antiguo mediterráneo
,fragancia de vinos y mieles, palabras sabias, sangre y metales en las arenas de un circo plagado de emociones y el susurro de conversaciones por estrechas callejas perdidas en el más profundo de los vacios, rumores de un tiempo perdido, añorado, sentido en nosotros mismo y al que quisiera tornar.......... noblebronce@hotmail.com