sábado, 20 de septiembre de 2008

Diario Literario de Viajes. Los Reales Alcázares de Sevilla (I Parte)



Puerta del León, actual entrada al recinto


Los grandes edificios y todas las obras monumentales llevadas a cabo por los hombres suponen un legado cultural interesantísimo, a veces grabado en sus propias piedras, en su diseño arquitectónico, sus espacios interiores y en las obras de arte que los decoran. Estos edificios regios también nos acercan a los personajes que los han proyectado, construido, mantenido y habitado, y por ello son capaces de mostrarnos el verdadero espíritu que anima cada ciclo humano.


Uno de los enormes “palos borrachos” que hay a la entrada, en esta época florecido.

Realmente creo que ciertos edificios son como los grandes libros de crónicas, ya que en ambos está plasmado el devenir de los pueblos que los crearon y por lo tanto suponen un catalizador de energías, conocimientos, movimientos artísticos, técnicos y científicos que tienen que ver con el sentir de cada época y conforman episodios trascendentales para la memoria humana.



Vista alzada de una de sus salas

Entre estos importantes edificios, fermentos de una serie de acontecimientos y de circunstancias, y foco neurálgico en la Historia, se encuentran las catedrales románicas y góticas, aquellas magníficas construcciones que en el Medioevo asociaciones gremiales de artesanos, filósofos y artistas levantaron en toda Europa llenando de esplendor y luminosidad aquella época a la que enfrentaron con espíritu constructivo. Lo mismo sucedió durante el Renacimiento, cuyo estilo arquitectónico y artístico tan bellamente está reflejado en muchos de ellos, como es el caso de los Reales Alcázares, o Real Alcázar, un conjunto monumental situado en el corazón de Sevilla, en un emplazamiento que es, desde época romana, un lugar de enorme vitalidad, pues su proximidad al foro portuario y al tráfico mercantil y fluvial hacían de la zona la más concurrida y un encuadre natural al estar delimitado por las fronteras que formaban las murallas de la ciudad, el río Guadalquivir y el arroyo Tagarete.


Vista del interior del Real Alcázar


El Alcázar es un edificio con una peculiaridad que lo distingue: la de de haber estado siempre habitado y en permanente construcción, desde el siglo IX, cosa que lo convierte en un observatorio excepcional desde cuya inmovilidad espacial permite distinguir bien todos los movimientos culturales y el transcurrir del tiempo de sus moradores, reyes árabes y cristianos.


Acceso a uno de los patios


El conjunto ha sufrido innumerables remodelaciones, destrucciones y construcciones, todo lo cual le ha ido dejando una pátina de estilos que hacen de él una original simbiosis de tradiciones y culturas, extraordinariamente armónica, y un conjunto situado, en belleza y antigüedad, a la cabeza de los palacios reales.



También se sabe que en esa zona se alzaba en el siglo V una basílica paleocristiana, con su correspondiente baptisterio, donde enseñó y fue enterrado, San Isidoro de Sevilla, autor de "Etimologías" una obra célebre y muy importante en su tiempo por contener todo lo que este santo, de la culta época visigótica hispana, pudo recoger del saber de la Antigüedad Clásica.


Vista de uno de los patios del Alcázar


Sin embargo, en lo que respecta al Alcázar debemos decir que es Abd al-Rahman II quien en la Alta Edad Media mandó alzar la Dar al-Imara o Casa del Gobernador, núcleo primitivo del edificio, cuyo patio de armas se corresponde justamente con el lugar donde estuvo la antigua basílica cristiana cuyas ruinas emergen desde hace unos años en ese patio.

Azulejos interiores del palacio


A la característica singular que tienen el Alcázar de haber estado desde siempre en constante construcción, también se une la de haber estado ocupado ininterrumpidamente desde sus orígenes. De ahí que la edificación sea un reflejo de los avatares y acontecimientos históricos y artísticos de relevante importancia para los pueblos que han habitado la Península Ibérica, así como para los de toda la cuenca mediterránea, aunque la relevancia de la ciudad de Sevilla y la importancia de hechos notables como el descubrimiento de América, ligados tanto a la ciudad como a las personalidades que en esa época lo ocuparon, también hacen del Alcázar un reflejo de una parte de la historia universal .

Paño de alicatado, donde cada pieza está cortada con alicates, de ahí su nombre

Desde el punto de vista arquitectónico el conjunto es complicado de definir dado la amalgama de contrastes que se dan en él. La alta muralla, que para nada hace presagiar la belleza encerrada en los muros, data del siglo XI, cuando Al-Mutamid, el rey poeta, decide, tras la muerte de su padre, ocupar una nueva residencia diferente a la de su progenitor y escoge para ello la antigua Casa del Gobernador, donde manda construir un palacio al que llama al-Mubárak, el Alcázar de la Bendición. Sólo por sus versos y los de sus visires sabemos que la dependencia principal de este palacio se conocía como Al-Turayya, que significa “Sala de las Pléyades”, y era el salón del trono donde realizaba reuniones con sus ministros y con todos los poetas y filósofos venidos de otras tierras y que cómo ellos sentían afición por las ciencias y amor por la poesía.

Interior del Real Alcázar

10 comentarios:

ketil brambgard dijo...

Un lugar hermoso y magico.
Gracias por descubrirmelo y ponerlo en mi lista de lugares a los que ir.

Un beso.

Núria dijo...

Muchas gracias Ketil por el mensaje y por la bella música de audio con la que desde su torre de control deleita a sus visitantes.

Espero seguir descubriendo este lugar y que me acompañe a hacerlo, pues los lugares como este reclaman de espíritus como el suyo, capaces de desempolvar su arte y su historia.

Muchas gracias y un beso.

Alchemy dijo...

Que belleza Nuria, cuanta historia, energía y arte en un mismo lugar.
Gracias por este "Paseo virtual" y darnos a conocer estos lugares a quienes, como en mi caso, vivimos alejados.
Veo el palo borracho florecido :-) Claro..... florecen en otoño ;-)
Aquí estamos en Primavera, así que el mio ahora se está llenando de hojas y frutos de algodón. Para ver las flores tendré que esperar hasta pasado marzo.
Volviendo al edificio, fascinante la mistura entre lo árabe y lo romano. Cuanto arte y misterio!!

Seguiré explorando las otras entradas que me perdí estos días.... volviendo a mi recorrido por estas "ventanas reveladoras".
Un abrazo de primavera y feliz otoño en la otra cara de la tierra:
BeT

José Manuel dijo...

Realmente evocativas tus dos últimas entradas sobre viajes y lugares. Nos has brindado la posibilidad de visitar dos lugares hermosos a través de tus palabras e imágenes a los que no solemos o podemos desplazarnos físicamente. Un acierto Núria, seguiremos viajando contigo, besos y hasta pronto.

Núria dijo...

Hola Bet:
Qué alegría recibir tu visita y que encuentres interesantes estos lugares que muestro. Ya te podrás imaginar que los palos borrachos (había dos), me hicieron pensar en ti. De hecho tomé la foto especialmente para ti, pues debo reconocer que antes de que me hablaras de estos árboles y de su leyenda indígena, yo ni sabía su nombre.

Sevilla fue por mucho tiempo la puerta de América y los árboles del Real Alcázar y muchas de sus plantas, llegaron de allí a través del río Guadalquivir que siempre fue un importante puerto interior.
De hecho es la más americana de las ciudades españolas. Un día me gustaría hacer un post sobre el Archivo de Indias que hay en esta ciudad donde se encuentra la más importante y amplia documentación relativa a los viajes de Colón con el encuentro con América, ese continente que acabó cambiando la historia y la faz del mundo. Y del mismo modo la historia y la geografía mental .
¿Te imaginas lo que debió representar para quienes fueron contemporáneos del hecho?

El propio Real Alcázar está muy relacionado con el viaje del almirante Colón, como tal vez tenga ocasión de explicar, y con los grandes viajes en general. Lástima que en el Archivo de Indias no permitan sacar fotos, aunque todo se andará.

Es increíble que ahora me cuentes que ahí está llegando la Primavera, cuando aquí ya arribó el Otoño, eso de las estaciones cambiadas siempre me resulta sorprendente y me hace pensar en que la tierra da vueltas y nosotros pegados a ella.
He visto que tu blog sigue tan activo como siempre y con novedades interesantes. Ahora tengo que concentrarme en varias cosas y no puedo comentar en los blogs amigos como me gustaría, aportando alguna idea, sin embargo estoy al día de todo lo que publican mis amigos, como ese último post : “ Anfiteatro de la Eterna Sabiduría” y los “grabados de Henry Khunrath”, que te agradezco.
Un fuerte abrazo y espero seguir interesándote con este edificio real que aún depara nuevas sorpresas.
N.

Núria dijo...

Hola José Manuel, me alegra saber que te interesan estos post de viajes, espero que sigas acompañándome en este recorrido por los Reales Alcázares y por ciertas partes de la historia ligadas a él y en las que por algún motivo me he fijado, aunque podría haberlo hecho en otras, igual de interesantes.

Me doy cuenta que son indefinidas las formas en que podría uno abordar un edificio tan antiguo y tan importante como éste. Por eso las crónicas de viajes nunca se repiten y siempre son amenas.

Creo que sería estupendo (y esto es para Ketil Brambgard) que cuando visites el Alcázar, nos mandes tu crónica.

Un abrazo a los dos.

Mister Mandrake dijo...

Por casualidad ha esta página he llegado y me ha emocionado. Paseé por esos lugares hace tantos años. Un saludo muy afectuoso. Si lo deseáis mi página es la siguiente http://mistermandrake.blogspot.com/
Comenzado la he hace poco

Núria dijo...

Bienvenido Mister Mandrake,

a este espacio que le invita a continuar la visita del palacio,
y asimismo recibir sus amables y ritmados comentarios.

Mucha suerte en esta nueva andadura,su página de internet, que como el circo que conociera no deja de ser un escenario cualquiera.

Teatro o Circo, qué más da,
lo que importa es navegar.

Pola dijo...

Qué incitación a la contemplación la de semejantes patios, arcos y puertas. Si esa sensación puede transmitirse a través de la limitación de una foto, imagino lo que sentirías inmersa en esa atmósfera luminosa. Gracias por compartir tu visita a este lugar;
quedo ahora a la espera de las fotos de Hermes... ;-)

Besos.

Núria dijo...

Por supuesto Pola, esa foto la reservo especialmente para ti, como la del “palo borracho” la saqué para Bet.
Un fuerte abrazo