miércoles, 16 de enero de 2008

Sobre la Construcción de los Calendarios


Para las sociedades tradicionales de las que hemos heredado la cultura y los calendarios, estaba claro el papel central que la humanidad tiene en ese engranaje colosal que es la Cosmogonía, cuya perfecta sincronía ha sido a lo largo del tiempo, considerada un símbolo de la Inteligencia Creadora. Según la Tradición el primero en delimitar el Cielo, disponer el orden y las estaciones en que son visibles las estrellas e indicar los signos favorables, fue Hermes en un acto de imaginación.

La construcción del calendario tiene una base astronómica, matemática y filosófica, siendo las revoluciones de los astros y las estrellas en el firmamento tomadas como estables con respecto a la velocidad del movimiento de la tierra. Debemos considerar, además, que los puntos de referencia de los que se valieron quienes elaboraron los calendarios, siempre son vistos desde un observatorio geocéntrico, que geométricamente hablando se corresponde con el punto en medio de la circunferencia.




En primer lugar se señala la salida del Sol, el astro rey, y de los planetas que son fácilmente visibles, más la Luna, cuyos nombres y revoluciones sirvieron para estructurar las horas del día y los ciclos mayores, semanas, meses, años, etc., y con ello la vida social y cultural.

El calendario que usamos es una construcción nemotécnica donde cada hora del ciclo solar diario tiene asignada un planeta, comenzando por el más lejano: Saturno, luego Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y la Luna, y así rotativamente de nuevo Saturno, etc., pasando las horas por encima de las semanas y los meses. Así cada amanecer recibe el nombre del planeta al que pertenece su primera hora. En la historia de nuestro calendario Saturno es quien inicia la ronda, por eso la semana egipcia empezaba en el día cuya primera hora estaba consagrada a Saturno, del mismo modo cada día de la semana tiene el nombre del planeta al que se consagra su primera hora: Luna o lunes, Marte o martes, Mercurio es miércoles, Júpiter, jueves, Venus, viernes y Saturno sábado. En cuanto al domingo es un nombre que en distintos idiomas como castellano, catalán, italiano y francés, tomó el nombre del griego Kyriaché, día de Kirios, el Señor victorioso, es decir resucitado, que traducido al latín quedó como Dominica dies. En inglés, no obstante, aún sigue siendo claro: Sunday, "día del Sol". También es lo mismo en alemán, escandinavo y otros. ASPECTOS SIMBOLICOS DE LA NAVIDAD Mª Angeles Díaz (Fragmento)

Publica: Núria

9 comentarios:

Sahaquiel dijo...

Gracias por compartir este interesante texto.
Las sociedades tradicionales desarrollaron calendarios sumamente precisos, como por ejemplo el Maya del que tanto se habla y tan poco se comprende...
Con respecto a la designación de los días de la semana, está claro que decir "señor victorioso" es una sugerente alusión al Sol. Por otro lado, como bien sabrás, en inglés muchos nombres están relacionados directamente con el panteón nórdico. Así, Wednesday es el día de Woden/Wotan/Odín (Mercurio) Thursday es el día de Thor y Friday es el día de Freya, es decir, Venus.

Un beso.

Pola dijo...

Basado el calendario en algo tan primordial y robusto como los ciclos naturales y presidido por los propios dioses/planetas, es totalmente lógico que no se pudieran hacer prosperar los intentos de cambio que se propusieron por ejemplo en la revolución francesa o en la URSS, donde quería romperse con el pasado y reforzar la sensación de comienzo de una nueva época.
El calendario soviético por ejemplo era un constructo de la más empobrecido y artificial. Cito de la wikipedia:

"La semana de siete días se reemplazó por una de cinco días. Se eliminó el domingo, tradicional día de descanso cristiano y en su lugar, se organizó a los trabajadores en cinco grupos, a los que se asignó un color (amarillo, rosa, rojo, morado y verde), teniendo cada grupo un día distinto de la semana para el descanso. La intención de esta medida era mejorar la productividad de la industria, evitando la interrupción de un día no laborable."

El invento no duró demasiado como era de esperar. Supongo que no han llegado los tiempos a una degeneración suficiente como para que triunfe semejante engendro donde se sustituyen los antiguos dioses por los nuevos de la productividad y la industria.
Por cierto, no sé vosotros, pero yo sentí una especie de sensación de pérdida cuando en el 2006 se propuso por convenio que Plutón ya no era un planeta. Los astrónomos tuvieron que hilar muy fino para no dar al traste por completo con la idea que se tiene del sistema solar ante el rechazo popular a las propuestas iniciales. Finalmente creo que se inauguró una nueva categoría para Plutón y ahora su nuevo estatus es el de planeta enano u objeto transneptuniano (sic).
Aunque se descubriera en 1930, creo que ya era parte importante en el imaginario general. Recuerdo que en su día me hizo mucha gracia unos tipos que ante la degradación que había sufrido el planeta se solidarizaban con el lema: "todos somos Plutón."

¡Ay Plutón!, para mí siempre serás un planeta...

Un abrazo.

Núria dijo...

Sahaquiel, Pola: Lo primero gracias por vuestras interesantes y sugerentes aportaciones. Como siempre es un placer contar con ellas. El tema de los calendarios es muy interesante pues en ellos siempre se descubren novedades. Una de ellas es ver como las grandes celebraciones de la antiguedad fueron asimiladas por el calendario de los primeros cristianos, ese es el caso de Mitra y su vinculación con Cristo, ambas fiestas el 25 de Diciembre.

Con respecto al comentario de Plutón creo que lo importante de los cálculos astronómicos y de los aspectos símbólicos asociados a él, no cambia, ya sea éste un planeta o lo que sea. En realidad opino que los límites planetarios y estelares en general de lo que de verdad nos están hablando es de lo ilimitado.

Nada nuevo hay bajo el sol -dice Salomón- lo nuevo siempre está por encima, más allá. ¿No os parece?


Os mando un abrazo
N.

Pola dijo...

Opino como tú Núria, "la naturaleza entera no es más que un símbolo de las realidades trascendentes" decía René Guénon. Evidente en especial para las estrellas ante las cuales pocos espíritus pueden quedar impasibles.
Pero aunque tal vez no haya nada nuevo bajo el sol, Heráclito decía: "el sol es nuevo cada día".
En el mundo el Ser se manifiesta produciendo los distintos modos de ser. Me gusta pensar que aquí abajo, la naturaleza explora las posibilidades e innova sin límites.

Un beso.

Núria dijo...

Los límites están para ser trascendidos, superados. Pero esos límites no pueden ser sino los de la compresión que uno tiene sobre las cosas y sobre sí mismo.

Son límites que se amplían por el esfuerzo y sobre todo por la calidad del amor al Conocimiento.

Así entiendo yo la idea de multiplicar los talentos, contenida en la enseñanza del maestro Jesús cuando dice: "quien menos tenga, hasta eso se le quitará".
Un abrazo

Núria dijo...

Se me olvidó poner un vínculo al artículo completo de este post, que en realidad trata del Simbolismo de la Navidad, de M.A.Díaz. Siento mucho el despiste.
N.

Mahatma dijo...

Núria, muy interesante el texto que compartes con nosotros, y los comentarios!

Los sigo a todos lo más cerca que puedo...

Abrazos!

M.

Núria dijo...

Gracias a todos por la participación. Entiendo lo de no tener tiempo para entrar a comentar todos los temas que se proponen, a pesar de que algunos merecen que nos detengamos un buen rato. Un abrazo

AvedelSur dijo...

Muy estimada Nuria:
Tus interesantes artículos me recuerdan a mis harmanos dispersos por el mundo. Evocan un hermoso periodo de aprendizaje, junto al Maestro Baines (Dario Salas Sommers), pues soy un hombre afortunado por vivir en la misma tierra y tiempo en que éste hombre extraordinario, que aun nos brinda su sabiduría.
Un fuerte abrazo de corazón, cuerpo y mente.