martes, 10 de agosto de 2010

Elogio del Vino

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Baco. Fresco de una casa romana descubierta bajo las termas de Caracalla, un amplio complejo de baños de la Roma imperial.


 
El fresco que aquí presento -la escultura de Miguel Angel y el resto de imágenes griegas y romanas con las que he realizado el guión de este vídeo-, son muestras artísticas y simbólicas que aluden, todas ellas, al dios Dionisos-Baco, y al vino, licor que lo simboliza.

Este caldo obtenido de la elaboración de la uva ha sido tenido por los distintos pueblos que lo han conocido como el rey de los vegetales y destinado por ello a las ofrendas y sacrificios, como ocurre en el Cristianismo durante el rito de la Eucaristía. La razón es que este néctar, que tiene la virtud de agradar tanto al paladar como al olfato, no surge directamente de la planta, sino que además de la tierra, el sol y el agua, el fruto de la cepa necesita la intercesión del hombre, razón por la que se ha considerado siempre una planta sagrada. En efecto, la vid ejemplifica mejor que ninguna otra cosa en su plano, el papel intermediario que tiene el hombre en la Creación, pues es el único ser con condiciones para colaborar en la obra de la Naturaleza, con capacidad para degustar este líquido fermentado y con libertad para poder elegir entre el exceso y la mesura.

Dionisos, y el vino, que es a veces considerado su propia sangre, es aquella Idea -o deidad- que le recuerda al hombre su doble naturaleza terrestre y celeste, esto es, su alma animal y su alma espiritual, y que del equilibrio y la mesura entre ambas nace el arte de vivir en armonía con el Cosmos. No olvidemos que para la Filosofía el hombre es también una planta, “un árbol invertido cuyas raíces están en la cabeza” o en Kether, según el diagrama del Arbol de la Vida de la Cábala.

Miguel Pselos, una vez dicho todo cuanto se puede decir a tenor del vino, según lo entienden los iniciados en los misterios de Dionisos, mutandis mutandi, como hacía Platón, añade este elogio que aquí presento. Espero que lo disfrutéis, tiene mucha gracia. Con todo afecto. Núria.

Dionisos. Escultura de Miguel Angel




5 comentarios:

Jorge Luis Borges dijo...

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino fluye rojo a lo largo de las generaciones como el río del tiempo y en el arduo camino nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa exalta la alegría o mitiga el espanto y el ditirambo nuevo que este día le canto otrora lo cantaron el árabe y el persa.

Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

Jorge Luis Borges

Avicena dijo...

El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho.

Es amargo y útil como el consejo del filósofo, está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles.

Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios.

Abū 'Alī al-Husayn ibn 'Abd Allāh ibn Sīnā, Avicena.

Johann dijo...

Siempre y cuando sea un buen Merlot. En caso contrario...más de lo mismo.

Desde mi ventana dijo...

Simpático comentario, aunque no estoy segura de entenderlo.

Anónimo dijo...

DiCe René Guénon:

"«Vino» significa «misterio», doctrina secreta o reservada,
porque en hebreo iaïn y sôd son numéricamente equivalentes; y para el esoterismo musulmán, el vino es
la «bebida de la élite», que los hombres vulgares no pueden usar impunemente"