martes, 17 de marzo de 2020

Coronavirus, el “Virus Global” como síntoma del Fin de Ciclo. Francisco Ariza


Desde que la humanidad entró en el siglo XXI (“inaugurado” con la destrucción de las torres gemelas de Nueva York), los acontecimientos se han ido desarrollando de manera vertiginosa. Las crisis sociales y económicas se han encadenando sin solución de continuidad. No hay tregua. Estamos instalados en una crisis permanente, y la aparición del llamado “coronavirus” es un elemento más que contribuye a esa aceleración. Los virus comienzan a infectar a los humanos cuando estos se sedentarizan, pero sobre todo cuando empiezan a crear importantes núcleos de población que facilitan su propagación, más o menos lenta dependiendo de las características y tipología del virus. O sea que esa propagación está directamente relacionada con la cantidad de personas que conviven en un mismo espacio.

Antes eran ciudades o aldeas, aisladas entre sí y con poco contacto entre sus habitantes, que además eran muy pocos en número, no como ahora, que somos ya 7000 millones en todo el planeta, y aumentando exponencialmente. Estamos no ya en la “aldea global” -expresión que cuando fue acuñada en los años sesenta del pasado siglo aún tenía algo de bucólico y campestre – sino en la “megalópolis global”, mecanizada y tecnificada hasta en sus últimos detalles, robándonos cada vez más espacio vital y mental.  La velocidad de nuestro tiempo constriñe el espacio, a todos los niveles: el espacio “exterior” y el espacio “interior”. De ahí la necesidad imperiosa, para los que están en una vía de Conocimiento pero que al mismo tiempo viven en este mundo, de desconectar de tanto en tanto del “reino de la cantidad” para preservar ese espacio interior, cualitativo, gracias al cual se reconocen a sí mismos formando parte de una Tradición Unánime, y por tanto Universal. Continuar:
https://franciscoariza.blogspot.com/2020/03/el-virus-global-como-sintoma-del-fin-de.html

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