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miércoles, 8 de julio de 2020

SOBRE LA CLASE DE MUJERES QUE HABITAN EN EL PALACIO DE AMOR


Siguiendo con los relatos del ciclo del Grial

“Se dice, y yo lo creo, que en el centro del mundo fue construido un palacio con cuatro hermosísimas fachadas y que en cada una de ellas hay una puerta por demás hermosa. Pero en este palacio sólo Amor y algunas comunidades de mujeres merecieron vivir. La puerta Oriental se reservó para sí solo el dios del Amor. Las otras tres quedaron destinadas a cierto tipo de damas.

La puerta Meridional siempre mantiene las puertas abiertas y en todo momento se encuentran mujeres en el umbral. Lo mismo sucede con las damas de la puerta Occidental, pero a estas siempre se las encuentran ociosas ante la puerta. En cambio, las que merecieron la custodia de la puerta del Septentrión permanecen siempre con la puerta cerrada y no ven nada de los exteriores del palacio. ¿A qué clase de estas pretendéis pertenecer?

-Las que están en la puerta del Sur o Meridional, son aquellas damas que cuando alguien pide acceso al palacio tratan de indagar con toda diligencia de qué méritos es digno, de qué virtudes está adornado. Y cuando su confianza es total los admiten con todos los honores de que son merecedores. Por el contrario, alejan del palacio del Amor a los indignos. […] Son las que quieren amar y no rechazan a los amantes dignos. Y con toda razón, pues están todas orientadas al Sur y han merecido ser tocadas por el rayo del Amor, el mismo que habita en Oriente

-Las que tienen como suya la puerta Occidental son mujeres vulgares que no rechazan a nadie y admiten a todos sin diferencias, expuestas como están a todo tipo de deseos […] Son las meretrices que apenas aman a alguien, ni se advierte tampoco que sean amadas por hombre íntegro alguno. Y es comprensible, puesto que, como sus habitaciones dan a Occidente. El ardiente rayo del Amor no puede llegar a ellas desde Oriente

-Las que cuidan la puerta Septentrional y viven siempre con la puerta cerrada, son las que no abren la puerta a nadie que llame, sino que cierran la entrada al palacio del Amor. […] Son las que se niegan a amar, aunque son amadas de muchos. Y ello porque Dios no mira a las que están a su izquierda, porque son malditas”.

Este es un fragmento del "Libro del Amor ", de André el Capellán (1150-1220) escrito a petición María de Champaña y de su madre, Leonor de Aquitania, conocida como la “reina de los trovadores”, creadoras ambas de los llamados “Tribunales de Amor”, un órgano constituido por 31 leyes que, según la leyenda, fueron dictadas de viva voz por el mismo rey del Amor y puestas por escrito con el mandato de que fueran entregadas a todos los amantes. Dichas reglas, inscritas en el ciclo del Grial, se custodiaban en el palacio del Rey Arturo en una percha de oro, junto a un halcón, hasta que un día fueron conquistadas por un joven caballero bretón cuyo afán era hacerse merecedor del amor de una hermosa joven de la que se había enamorado. 

Estos tribunales existieron desde el siglo XII al XIV en la Provenza y también en otros lugares y en ellos estas dos damas, junto a un grupo de compañeras y algunos caballeros, ejercieron de mediadoras en conflictos y disputas entre hombres y mujeres que las elegían como árbitros para dirimir sus diferencias, y cuyo veredicto estaban obligados a acatar. Ese fue un modo de educar, corregir comportamientos y errores en el trato entre la pareja, al tiempo que se ponían de relieve los efectos que tiene el Amor sobre las vidas y las relaciones

André el Capellán recoge veintiuno de esos juicios, en cinco de ellos la sentencia es emitida por María de Champaña; tres son sentenciados por su madre, Leonor de Aquitania; tres más por Alix de Champaña, cinco por la vizcondesa Ermengarda; dos más por la condesa de Flandes, Elizabeth de Vermandot de Narbona y uno por la asamblea de Gascuña. Mª Ángeles Díaz

Pintura: Edmund Blair Leighton (1853-1922).



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jueves, 18 de enero de 2018

¡Mirad esta imagen de Eros!

Representaciones de Kama, dios hindú del Amor


Para los que tienen conciencia de la unidad fundamental de la Tradiciones, los símbolos tradicionales de todos los pueblos son mucho más que una sinfonía de colores y formas, son símbolos muy poderosos, símbolos sagrados que expresan una Ciencia o Enseñanza de orden superior y trascendente cuyo origen se remonta "más lejos y más alto que la humanidad". 

Descifrar ese lenguaje misterioso de los símbolos, llamado por los trovadores medievales “lengua de Oc” (oca) o “lengua de los pájaros”, es imprescindible para iniciarse en ese aprendizaje.

Entre los Sufís el ruiseñor simboliza esa misma idea aunque lo cierto es que siempre, en la mitología tradicional, es un ave la que representa esa lengua universal sobre la que cabalga Amor, como vemos en esta imagen que representa al dios Kama, el Eros hindú, que en este caso monta un loro, capaz de reproducir la “palabra”, el verbo, el pensamiento, el lugar de lo posible. 

En estas imágenes el dios Amor, cuyo nombre es Kan en la tradición hindú, aparece dispuesto y con el arco en tensión a punto de dejar ir sus flechas floridas y encendidas como un rayo, al corazón del amante, que al “morir muere a la muerte” pues renace en el dios que “no muere”: Amor.

Nota:
Guénon tiene un capítulo sobre el Lenguaje de los Pájaros
También en el Programa Agartha, que como sabéis es una Introducción a esta Enseñanza, o sea a es Ciencia sagrada, se habla de ello de principio a fin.
 M.A.D.

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