jueves, 10 de marzo de 2016

Simbolismo de la Granada


La Granada
Hades da unos granos de granada a Perséfone para asegurarse el regreso de ésta al hogar del esposo, el rey del mundo subterráneo y Señor de los tesoros y las riquezas ocultos. En este mito la granada aparece asociada tanto al amor como a la muerte. De ahí que la granada sea un fruto tradicionalmente ligado, por un lado a los ritos matrimoniales y por otro a los ritos funerarios de algunos pueblos del Mediterráneo antiguo21.

Hera, quien se convirtió en Juno para los romanos, representa el aspecto de la diosa que inspira a los héroes (recordemos que Heracles debe su nombre a la diosa), pero siendo la esposa legítima de Zeus es también la que defiende el orden que se estructura a partir de la indisolubilidad de la pareja divina. La Tierra no tiene más esposo que el Cielo, esta es la primera idea fundamental que expresa Hera. El resto de relaciones no pueden ser más que incestos contra natura y romances nacidos de pasiones pasajeras. Ellos, Cielo y Tierra, conforman la unidad matrimonial por excelencia y constituyen el marco donde todo se produce, pues más allá de ese marco, en verdad, ¿qué podría decirse? Por eso la diosa Hera siempre se presenta en la mitología como la tremenda y celosa esposa de Zeus, la defensora del lecho conyugal y de las bodas legítimas como célula principal y familiar de organización social. Aunque también es Hera, (bajo el nombre de Elitita, diosa que aparece como hija suya), la protectora de los partos.22

Es en calidad de defensora de la idea de matrimonio entre Cielo y Tierra que vemos a Hera en representaciones artísticas con el fruto del granado en la mano, o con una manzana, regalo de Gea por su matrimonio con Zeus. Frutos ambos asociados a Hera que está en diferentes lugares de Europa relacionada con las fiestas de casamiento, en las cuales la granada y la manzana forman parte de las ofrendas que se hacen a los esposos. En este mismo sentido debe entenderse la tradición que tenían las novias romanas de adornarse el pelo con un tocado hecho de ramas de granado. Justamente así es como se presenta este fruto nupcial en el mito de Perséfone y Hades. Al comer la diosa los granos que le da el dios subterráneo, ella, la diosa, sella el lazo de unión matrimonial y con ello el compromiso de amor de regresar con el esposo periódicamente a fin de realizar la unión con él. Asimismo es conocida la asociación que siempre ha existido entre la mujer, la fertilidad de la tierra y el amor representado por la diosa, la que

"simboliza la recepción, en cuanto es la contraparte femenina del cielo, y genera el dulce y delicioso vino de la vida, la comunión en la sangre del Cosmos, en los efluvios secretos y nutritivos de la savia de la tierra, y nos trasmite el vértigo y el éxtasis de la belleza."23

Está claro que en el simbolismo del mito de las diosas Deméter-Perséfone, la granada es una expresión de fertilidad y de renovación de la naturaleza, pues sus múltiples granos son, como los gérmenes o las células embrionarias, una expresión magnífica que muestra la exuberancia y admirable perfección de la naturaleza. Un símbolo que pone a la semilla, y a aquel que se identifica con el mito que ella ejemplifica, como testigo de una trasmutación verdaderamente mágica, pues su muerte a un estado, el de germen, produce junto a los nutrientes de la tierra, el agua y demás elementos, su multiplicación generosa y más jugosa, lo que hace de la granada digna representante de la ambrosía que los dioses entregan como alimento a los hombres.24

El granado desempeña un papel muy importante también en el simbolismo masónico, recordemos que el templo de Salomón, cuya imagen imitan todas las logias, estaba decorado con ellas, y así las vemos sobre las columnas del pórtico de entrada al templo, las columnas J y B, así como insertas en diferentes cuadros de logia de primer grado, o bordadas en antiguas bandas y mandiles. En este fruto también se ha visto simbolizada a la fraternidad masónica. O. Wirth así se refiere al fruto:

"las granadas representan a la familia masónica en donde todos los miembros están armoniosamente religados por el espíritu de orden y de fraternidad".

Sin embargo a ese simbolismo de fraternidad habría que añadirle el hecho de que la granada aparezca como uno de los símbolos más importantes de domesticación de la naturaleza vegetal por parte de los humanos, pues el granado es un árbol que de no contar con la colaboración del hombre-agricultor, deja de ser un árbol y se convierte en un matorral dejando incluso de dar frutos. Al granado le aparece un ramaje que surge de su propia raíz que es necesario irle eliminando para que éste culmine su ciclo de crecimiento, floración y finalmente fructifique, lo que sin duda tiene que ver con el trabajo de pulimento de la piedra bruta, símbolo del aprendiz masón, a la que es necesario irle despojando continuamente las aristas hasta lograr hacer de ella una piedra cúbica, apta para la construcción del edificio.
 



Todos los árboles son un símbolo del eje y un modelo del cosmos. Sus raíces, tronco y copa lo hacen ser una expresión de esa estructura. Asimismo, y apoyándonos en lo expuesto por René Guénon, señalamos que el granado es uno de esos árboles especialmente asociados a la luz y a las armas vegetales, como serían los cuernos en el simbolismo animal, debido a las espinas de sus ramas, como es la acacia, la rosa, el acanto y otras plantas cuyo simbolismo desempeña un papel importante, espinas que evocan la idea de elevación y símbolos de los rayos luminosos25.

En el mito de las dos diosas, Deméter y Perséfone, se une amor y muerte, lo dulce con lo amargo tal el sabor de la granada. Se trata de un símbolo donde se expresan de modo vegetal los misterios del amor y de la muerte, de los que se dice en los textos del Programa Agartha26:

"Los humanistas y maestros herméticos del Renacimiento, que recogieron las enseñazas de Platón y la mitología órfica y greco-romana, hablaban de los misterios del Amor identificándolos con los misterios de la muerte, que son al fin y al cabo, los misterios de la iniciación, y explicaban que morir es ser amado por un dios, y viceversa, que amar era morir y ser muerto por un dios. En realidad se trata de un sacrificio (de un acto sagrado), pues no hay nacimiento a la realidad del Espíritu, es decir al Conocimiento, sin que esto suponga una muerte o superación de las limitaciones propias de lo humano".

Por eso los griegos contaban que en Chipre, el único árbol que Afrodita había dejado crecer era un granado.
"Nací con la corona" es la divisa de la ciudad de Granada en Andalucía, España, y es que la granada nace, efectivamente, coronada por Naturaleza, y esto no es un artificio del lenguaje sino que verdaderamente es así; la flor no se transforma en el fruto, sino que se conserva para coronarlo. Es por otro lado un caso único en el reino vegetal pues no se trata de un fruto compuesto aunque sí complejo, que tampoco indica su madurez por el tono de la piel que es dura como coraza, sino que señala su plenitud como fruto con un estallido de la corteza dejando los granos a la vista como una herida sangrante, símbolo del sacrificio de los dioses a los hombres. Existe otra leyenda mediterránea que explica que el primer granado brotó de la sangre vertida por Dionisos niño, cuando éste fue atacado por los Titanes. (Del Artículo: "En Pos de Deméter". M.A.D.) Leer completo en Revista Symbolos. Arte Cultura Gnosis.
 

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