El arte es el creador
del cosmos espiritual,
forma su hálito inmortal,
fe, consuelo, luz y amor.
Del arte al soplo divino,
del arte al sagrado fuego,
surgió en el Olimpo griego
Júpiter Capitolino.
Y a su oleada gigantea,
hermosa y enamorada,
sobre concha nacarada
nació Venus Citerea.
Grecia, que llevó en su seno
estatuas, versos y amores
y paraísos de flores,
cabe el sacro Olimpo heleno;
Grecia la sagrada, que
guardó a los dioses en sí,
¡bendita seas! que allí
endiosado el arte fue.
Y en el arte y por el arte
formóse en la edad aquella,
el rostro de Diana bella,
el ceño adusto de Marte.
En marfil y oro hincha venas
Fidias, da forma y figura,
y aparece la hermosura
de la Minerva de Atenas.
Y entre la fulguración
que los dioses abrillantan,
las columnas se levantan
del soberbio Parthenón.
Y ese brillar de las artes
que allí a inmortales reviste,
en todas partes existe
y es el mismo en todas partes.
Ruben Dario
Imagen Serie Teatro Hermético de la Memoria 48
