martes, 19 de abril de 2016

Trótula y las Damas médicas de Salerno

Trótula de Salerno, siglo XI d.C

           
Debemos  referirnos aquí a estas damas medievales que tuvieron conocimiento y practicaron ciertas artes herméticas y mágicas relacionadas con la Medicina natural y la cirugía. Una tradición que continuó viva durante el Renacimiento donde dichas prácticas fueron tildadas de brujería.

Sin embargo, en Salerno, ciudad al sureste de Nápoles, había un grupo de mujeres que desde el siglo IX d. C. practicaban la Medicina y escribían tratados donde daban a conocer sus descubrimientos las cuales gozaron de gran estimación. La más célebre de todas ellas fue Trótula de Ruggiero, que vivió en esta ciudad italiana durante el siglo IX y enseñó Medicina a muchas mujeres. 

A pesar de que a veces se presenta como una figura legendaria, lo cierto es que se le atribuyen obras médicas muy importantes como Passionibus Mulierum Curandorum , más conocido como Trotula major, un libro acerca de los tratamientos adecuados para distintas dolencias femeninas, y en el que trata temas tan avanzados como el control de la natalidad o la infertilidad, señalando, por primera vez, que ésta podía ser igualmente causa de un defecto del hombre como de la mujer. También es de destacar su forma de suministrar opiáceos a las mujeres durante el parto con el fin de mitigar los dolores.

            
Su trabajo de investigación abrió en Europa el campo de la Ginecología y Obstetricia, aunque ella ejerció la Medicina general siendo sus conocimientos la fusión de los estudios adquiridos a través de los científicos y médicos griegos, romanos, cristianos, árabes y judíos, por lo que su escuela de Salerno se convirtió en la más prestigiosa del siglo XI en Europa. También se cita a Abella, autora de De Atrabile (Acerca de la bilis) y De natura seminis humani (Sobre la naturaleza del semen humano)

Otro de sus libros lleva por título Ornatu Mulierum o Trotula minor, donde se ocupa de la higiene y de la cosmética femenina. En dicho tratado aparecen recetas de pomadas para eliminar las arrugas, una fórmula para un lápiz de labios a base de miel, jugo de remolachas, calabaza y agua de rosas; recetas para mantener sana y blanca la dentadura o distintos procedimientos para elaborar tintes para el cabello.

Asimismo debemos citar aquí a otra mujer médica, exactamente cirujana, que utilizaba el seudónimo de Mercuriade. Otro nombre a destacar es el de Rebeca Guarna,  a quien se deben varios tratados médicos, tres de los cuales son: De febribus (Sobre fiebres), De urinis (Acerca de las orinas) y De embryone (Sobre el embrión). Con ellas honoramos a las muchas mujeres que dedicaron su talento al avance de la Medicina, algunas de las cuales, como decimos, fueron consideradas brujas precisamente por su conocimiento para realizar operaciones quirúrgicas, elaborar medicamentos, pócimas y ungüentos, y por atreverse con estudios como los que hemos citado.

A pesar de ello estas “damas de Salerno” lograron marcar un hito en la Historia de la Medicina, abordando temas desconocidos y llevándolos a la escritura mediante tratados que han sido los libros de texto en prácticamente todas las universidades europeas.

En ellos se recogen remedios contra la esterilidad, sobre cómo limpiar el útero y concebir. Cómo restablecer el útero. Cómo expulsar la placenta. Para abortar, para el parto difícil. Asimismo cuidados del lactante y otros temas relacionados con problemas tocoginecológicos. En todos estos tratados también aparece un apartado donde se trata del cuidado cosmético del cuerpo, belleza y adorno femenino, así como de la magia amorosa y  sobre la sexualidad.

Gran número de esos tratados farmacológicos y médicos fueron traducidos a distintos idiomas por otras mujeres que encontraban en ellos remedios para sus propias necesidades médicas. Es el caso de El Séfer Ahavat Nashim (Libro de amor de mujeres) una compilación anónima de la segunda mitad del siglo XIII, donde se recogen distintos tratamientos.








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