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miércoles, 8 de febrero de 2023

LAS LEYES DEL AMOR, SUS REGLAS Y LAS RESOLUCIONES JUDICIALES DE LAS DAMAS DEL GRIAL


Seguimos descubriendo el periodo medieval, y más concretamente el movimiento trovadoresco que se dió en las llamadas Cortes de Amor con Leonor de Aquitania, reina de trovadores y trobairitz. 

Un movimiento que, con una gracia inusual, rescató para nuestra época los valores de una cultura que estaba en plena decadencia para imbricarlos en la cultura emergente de un nuevo ciclo.

A los autores ya nombrados, como René Guénon (Esoterismo Cristiano) o Joseph Campbell (La Historia del Grial), queremos añadir ahora a Julius Evola (El simbolismo del Grial) pues cada unos de ellos aportan datos suficientes para que podamos reconstruir todo lo que ese movimiento de las Cortes de Amor significó y significa para todos aquellos que entienden esos valores como un patrimonio del que son legatarios, pues hay herencias que no se reclaman por desconocerse que son bienes que en verdad les pertenecen. 

Las Cortes de Amor de las trobairitz tuvieron sus tribunales, sus reglamentos y sus deberes. Para las Órdenes de Caballería, donde estos tribunales estaban insertados, y para aquellos que son recipiendarios de los valores iniciáticos de una Tradición, no hay otra cosa que deberes, nunca derechos, los derechos nacen en las sociedades que se infantilizan y hacen caso omiso a sus responsabilidades (véase el caso de los landmarks o antiguos deberes de la Masonería, recipiendaria de los valores de la Caballería espiritual).

El tema actual es el libro de André el Capellán (Libro del Amor Cortés) donde este autor medieval recoge el reglamento en el que se basaron los tribunales que dirigieron Leonor de Aquitania y las damas del Grial para ordenar su tiempo, todo ello en base a las normas dictadas por Amor.

En él se dice que son treinta y una las reglas que de viva voz fueron prescritas por el mismo rey Amor, y puestas por escrito con el mandato de que fueran entregadas a todos los amantes.

Dichas reglas, inscritas en el ciclo del Grial, y recogidas, según llevamos dicho, en el siglo XII por André el Capellán en el ámbito de la Corte de Aquitania, se custodiaban en el palacio del Rey Arturo en una percha de oro, junto a un halcón, hasta que un día fueron conquistadas por un joven caballero bretón cuyo afán era hacerse merecedor del amor de una hermosa doncella de la que se había enamorado. Fue otra bella dama, a la que casualmente encontró cabalgando en el bosque, la que dio al bretón los consejos y las claves para vencer los grandes y peligrosos obstáculos con los que se habría de encontrar en el camino hasta culminar exitosamente su aventura heroica. Conseguir el halcón y el manuscrito con dichas reglas.

Los consejos de la dama misteriosa, los cumplió el bretón a rajatabla, y de ahí que pronto se le viera de regreso con el halcón y el manuscrito encontrándose nuevamente con la enigmática dama del bosque de la que recibió un primer beso que repitió treinta veces. Tras la despedida el joven reemprendió su camino hacia Bretaña, donde estudió dichas reglas tras lo cual hizo entrega del halcón y el manuscrito a su amada para que fuera ella quien tomara el deber de entregarlas a los amantes.


“Ella, reconociendo su plena fidelidad y dándose cuenta de su arrojo y valentía, premió sus hazañas entregándole su amor. La dama, cumpliendo con el deber adquirido hizo públicas dichas reglas del Amor ante una asamblea de numerosas damas y caballeros mandando a todos los amantes su fiel cumplimiento por orden terminante del rey Amor. Toda la asamblea las aceptó y prometió obedecerlas para no caer en el castigo de Amor. Asimismo, todos los que estuvieron convocados en dicha asamblea, se llevaron las reglas escritas y las difundieron por diversas partes del mundo a todos los amantes”.

Estas treinta y una reglas que el dios del Amor dictó están, como es natural,  acomodadas a una época, pero en lo esencial siguen siendo actuales y algunas de ellas incluso las podemos considerar más avanzadas, por ejemplo las que tratan el tema del matrimonio, del compromiso, de los celos, de las causas que hacen que crezca o disminuye el amor, de la edad a partir de la cual se está en condiciones de amar, de que a nada sabe el amor cuando el amante lo consigue contra la voluntad de la pareja, de que nadie puede amar si no es incitado por el amor, de que el verdadero amante no quiere más abrazos que los de la persona que ama, de que el amor no puede negar nada al amor, de que nada impide que dos hombres amen a una mujer, ni que dos mujeres amen a un hombre…

De acuerdo a estas leyes, Leonor de Aquitania, su hija María y el resto de damas de su corte, crearon un reglamento y unos tribunales llamados de Amor, donde aplicarlo para dar a las personas que se sometían a sus juicios, un veredicto que solventara sus conflictos cuando los propios litigantes no eran capaces de hacerlo razón por la que pedían tal arbitrio.


André el Capellán recoge veintiuno de esos juicios, en cinco de ellos la sentencia es emitida por María de Champaña; tres son sentenciados por su madre, Leonor de Aquitania; tres más por Alix de Champaña, cinco por la vizcondesa Ermengarda; dos más por la condesa de Flandes, Elizabeth de Vermandot de Narbona y uno por la asamblea de Gascuña.

Sin embargo, no debemos pensar que por ser tribunales femeninos estos se decantaban a favor de las mujeres, sino que buscaban en todo momento un veredicto ajustado a las reglas y se sancionaba por igual a quien las hubiera incumplido, teniendo gran peso el cómo se habían roto dichas reglas y cual debía ser la justa y proporcionada sanción a tal deslealtad.

Como decíamos, los Tribunales de Amor existieron desde el siglo XII al XIV en la Provenza y también en otros lugares, eran escenarios creados expresamente para actuar de mediadores en conflictos y disputas entre hombres y mujeres, siendo ellos mismos quienes elegían este modo de dirimir sus diferencias, comprometiéndose ambos a acatar su veredicto.



Por nuestra parte, y a modo de ejemplo, reproducimos tres de esos juicios y su sentencia:

PRIMER JUICIO, ACTÚA COMO JUEZA MARÍA DE CHAMPAÑA

El dictamen lo reclama cierto caballero, oficial de palacio, quien expone ante el tribunal que amaba sin medida a su dama y disfrutaba de sus abrazos, ella sin embargo no le amaba del mismo modo. Ante esa situación él quiso romper la relación, pero ella temiendo perderlo se opone a su voluntad.

El veredicto de María es el siguiente:

“Ciertamente es perversa la intención de una mujer que exige ser amada, pero se niega a amar. No tiene sentido exigir a los demás sin consideración algo que uno niega”.

 


SEGUNDO JUICIO, ACTÚAN COMO JUECES UNA ASAMBLEA DE DAMAS

El caso que exige una resolución es el siguiente: Un caballero divulgó torpemente las intimidades y secretos de su amor con cierta dama. Todo el tribunal, militantes del ejército del amor, piden que se castigue severísimamente semejante exceso, pues temen que el ejemplo de tal traición sea motivo para que otros lo sigan. En consecuencia, la asamblea de damas, reunidas en Gascuña, tomó por unanimidad la firme y definitiva resolución siguiente:

Que ese hombre perdiera toda esperanza de amor y llevara en todas las cortes, tanto de damas como de caballeros, el estigma de persona censurable y despreciable. Y si una mujer violara temerariamente las resoluciones de estas damas, entregándole su amor, quedaría sometida para siempre a la misma pena y, por tanto, sería tenida por una mujer deshonesta.

 

TERCER JUICIO, ACTÚA COMO JUEZA LA REINA LEONOR DE AQUITANIA

Un caballero solicitó el amor de una dama, que esta se negó rotundamente a concederle. El caballero, no obstante, le envió unos regalos muy valiosos que ella aceptó complaciente. Después, sin embargo, se mostró esquiva en el amor y su respuesta fue rechazarle de nuevo. El caballero manifestó ante el tribunal sus quejas, creyendo que el aceptar los regalos era expresión del amor, una esperanza que ahora le negaba sin motivo.

La reina Leonor respondió así:

“O la dama rechaza los regalos ofrecidos, o los compensa con el favor del amor, si no tendrá que soportar pacientemente que se la incluya en la compañía de las prostitutas”.

Texto: Mª Ángeles Díaz

CAPÍTULOS ANTERIORES 

*LAS DAMAS DEL GRIAL

*LA CABALLERÍA ESPIRITUAL Y LAS CORTES DE AMOR 

*Vídeo:


Imágenes: Codex Manesse

John Collier




jueves, 2 de febrero de 2023

LA CABALLERÍA ESPIRITUAL Y LAS CORTES DE AMOR


Seguimos en el medioevo en las cortes de Amor, con Leonor de Aquitania y la gesta cultural de las damas del Grial, esto es, en ese clima en el que dos grandes corrientes europeas se unen en un mismo río, la que llega de Grecia y Roma y la que proviene del mundo celta y germano, época en la que surge el prodigio del gótico creándose todas esas bellas catedrales.

Ese es el marco en el que nace la Caballería espiritual y en ella el Caballero, un “loco” con una imperiosa necesidad de forjarse un destino con las armas de su propia voluntad y entrega en pos de esa obtención, motor que habrá de llevarle a vivir experiencias relacionadas con esa libre y férrea elección de la que espera lograr el desarrollo íntegro de sus propias posibilidades innatas. Un fin en el que, como nos dice Federico González, “confluyen la Necesidad, la Voluntad y finalmente se obtiene por la Providencia”.

Esa, y ninguna otra, es la finalidad de la Caballería espiritual y que en el simbolismo constructivo se equipara al pulimiento de la piedra bruta que cada uno de nosotros es cuando le falta formación, educación, conocimientos y experiencia.



La época de la que hablamos es también la de las Cruzadas, y ante la rudeza y belicosidad imperante entre la mayoría de los varones Leonor y sus amigos poetas y trovadores crearon un programa educativo que operaba como un código de civilidad. Este, a base de un sistema de reglas de cortesía y urbanidad o normas de conducta y comportamiento social, se constituyó en el marco a partir del cual todos estos personajes crearon un tiempo nuevo.

El programa establecido en las denominadas cortes de amor, estaba fundamentado en las leyes del Amor, una utopía cuyo guion épico tenía a la dama, bella, culta, inteligente y virtuosa, como el centro al que dirigir las acciones, de tal modo que todo caballero que se preciara de ello estaba obligado a emprender únicamente aquellas hazañas que lo hicieran merecedor de su conquista.



En toda esta literatura iniciática basada en el Amor y la Dama, en tanto que símbolo de sabiduría, inteligencia e integridad, que nutre a las Órdenes de Caballería, convergen dos corrientes tradicionales: una procedente de Salomón (Cantar de los Cantares y Sabiduría), y otra de la Filosofía clásica, fundamentalmente a través de Platón (Fedro y El Banquete), Ovidio (El Arte de Amar), Marsilio Ficino (De Amore), León Hebreo (Diálogos de Amor).

Son obras todas ellas que hablan de Amor como de una deidad misteriosa cuyo espíritu se apodera de quien quiere, cuando quiere y como quiere. Es por ese reconocimiento a ese dios que Platón, el gran maestro de Occidente, nos dejó dicho que ninguna obra podía emprenderse si antes no se hacía una invocación a esta poderosa omnipotencia, capaz, según añadió Dante, de mover el sol y todas las demás estrellas. 

Tan tierno y emocionante como es ver germinar una semilla, es observar el rebrotar de los valores trascendentales de una Tradición sapiencial, en este caso revestida de la atractiva trama artúrica y de los Caballeros de la Tabla Redonda, ya que la construcción literaria que crearon los trovadores, bardos y juglares medievales junto a las damas trovadoras de la Corte de Aquitania vistió de una bellísima forma dicha Tradición espiritual, en la cual el único y verdadero rey al que todos debían obediencia no era otro que el dios Amor.

Tanto André el Capellán como Chrétien de Troyes son dos autores clave en la transmisión de la doctrina tradicional. En este punto debemos recordar lo que al respecto de este periodo, y de estos autores, refiere René Guénon reconociendo que muy probablemente no todos los que escribieron sobre estos temas, sin duda participantes en esta restauración, eran conscientes al mismo nivel, pero lo cierto es que, de una u otra manera, todos cooperaron creando el marco idóneo al que revistieron doctrinalmente con un decorado que cautivó a ese siglo y cuya estela sigue iluminando las mentes de nuestros contemporáneos, pues tanto las novelas de la saga artúrica y sus versiones teatrales y cinematográficas siguen dando contenido a infinidad de proyectos que siguen estimulando el ardor heroico de generaciones nuevas que reciben por primera vez los valores de la Caballería espiritual.


André, capellán de Luis VII de Francia, lo cual no significa que fuera sacerdote ya que capellán era un título que poseían también los secretarios y cancilleres aunque ha pasado a ser conocido como André el Capellán el cual se encontraba en el entorno trovadoresco de María de Champaña, hija de Leonor y de este rey, escribe un tratado sobre el Amor Cortés que es hoy en día todo un documento convertido en eslabón de la verdadera doctrina tradicional, pues este autor, junto a otros como Chrétien de Troyes, recogieron por escrito una tradición oral a la que le dieron una forma grácil y particular uniendo de ese modo su época medieval con la eternidad de los principios que se cobijan en el seno de toda filiación verdadera con la Tradición universal. 

De este tratado de Amor y de sus reglas aplicadas a las resoluciones judiciales que estas damas acometieron en sus cortes de justicia, seguiremos hablando en un próximo escrito.



Capítulo anterior: LAS DAMAS DEL GRIAL

Imágenes del Codex Manesse. Biblioteca Universitaria de Heidelberg y de la Recopilación artúrica de Micheau Gonnot Evrard dÈspinques.


sábado, 21 de enero de 2023

LAS DAMAS DEL GRIAL. Mª Ángeles Díaz


La labor de Leonor de Aquitania junto a la su hija mayor, María de Champaña, y un selecto grupo de damas de la nobleza, tuvo para la posteridad cultural una gran repercusión al ocuparse de recoger por escrito las leyendas celtas del Santo Grial, la copa tallada en piedra esmeralda vinculada con el Cáliz cristiano, en ambos casos un símbolo del corazón de una Tradición y de uno mismo. Mitos y leyendas conocidos como "la materia de Bretaña" que contaban y cantaban los bardos y juglares que se acercaban a ellas y que estas fijaron en la letra ganándose Leonor el título de "reina de los trovadores".
La gesta de Leonor, de su hija María y del resto de compañeras y compañeros trovadores y escritores, como Chrétien de Troyes o André el Capellán, dió como fruto para la humanidad la recuperación de leyendas y valores ancestrales que estaban en plena decadencia, como es la tradición Celta, y revestirlos de la literatura caballeresca y de toda la saga del Grial que era a su vez el Cáliz cristiano, por lo que ambas fuentes tradicionales quedaron fundidas en su propia unidad esencial. Este fue el baluarte, o la ciudadela, en la que se adentraron los que se sintieron partícipes de esa visión contribuyendo a dar vigor a la propia Tradición, lo que permitió la continuidad de la cadena áurea de pensamiento, es decir, de la influencia espiritual emanada directamente de Dios mismo, esto es, de la Unidad.
Para nosotros, los contemporáneos, la gesta trovadoresca y educativa de la corte de Leonor de Aquitania, con sus tribunales de justicia, supone una conquista ejemplarizada en las Órdenes de Caballería cuyos antecedentes tienen su origen en la tradición druídica, de donde pasaron de forma regular al cristianismo que fue la tradición que los imbricó en las vivencias y aventuras del rey Arturo, antepasado de los bretones y de los Caballeros de la Tabla Redonda, de Lanzarote y Ginebra y por supuesto de Perceval, símbolo del iniciado.
Mª Ángeles Díaz
Vídeo: Leonor de Aquitania. Reina de los Trovadores: https://youtu.be/SPkl5QvbDtg
Imagen: Antoon van Welie (1866-956).

domingo, 8 de enero de 2023

LEONOR DE AQUITANIA Reina de los Trovadores

https://www.youtube.com/watch?v=SPkl5QvbDtg 

Al hablar de nuestros antepasados y por consiguiente de nuestra heredad cultural, debemos pensar en Leonor de Aquitania y las Cortes de Amor con sus tribunales basados en las leyes del dios Amor, y que ella y otras damas de su corte organizaron en el Medioevo lo cual supuso el enlace que vivificó la Tradición Sagrada para Occidente, como lo constata la leyenda del Grial cuya definición, en palabras de Federico González en su diccionario, es la que sigue:

“Receptáculo por excelencia de las energías divinas capaces de colmarla. También es el cáliz cristiano y el Graal céltico –tallado en una piedra esmeraldina– vinculado con el corazón”.

Dicen que hay herencias que nadie reclama por desconocer que son bienes que les pertenecen. En este escrito sobre las “Mujeres en las Artes Escénicas”, esto es en aquellas mujeres que han utilizado la escena para educar y transmitir el espíritu de una tradición cultural y sus valores nos vamos a ocupar ahora de Leonor de Aquitania, conocida como “la reina de los trovadores”, pues ella, y su corte de damas y caballeros contribuyeron con su gesta literaria a vestir el Medioevo con los colores más hermosos con los que se ha adornado, a lo largo del tiempo, la Tradición sapiencial de Occidente. (Seguiremos este hilo)

Codex Manesse

Codex Manesse. Portada Vídeo Leonor de Aquitania


domingo, 11 de septiembre de 2022

GIULIA GONZÁGA Y JUAN VALDÉS. La Fuerza del Espíritu (+Vídeo)

INSCRIPCIONES AL CANAL

Esta es una historia que trata de narrar la biografía de Giulia Gonzága, condesa de Fondi y duquesa de Traetto, apodada "la Bella" y también "la Española o Castellana", por su relación con la corte de Nápoles.

Formó parte de un grupo perseguido por la inquisición europea del que también participaron Juan Valdés, Vittoria Colonna, Bernardino Ochino, Marcantonio Flaminio, Reginaldo Polo y Pietro Carnesecchi entre otros. Toda una corriente que pretendía devolver la fuerza de los Evangelios a la Iglesia, y librarla de la curia corrupta que la había usurpado. Su fama transcendió, de un lado por su viva inteligencia, de otro por su belleza legendaria, pero sobre todo por el entorno cultural que había creado, pues se decía que Giulia había creado en Fondi una nueva Edad de Oro. Sufrió un intento de secuestro por parte de Barbarroja quien pretendía que formara parte del harén de Solimán. Las pinturas que hemos utilizado en este VÍdeo-Arte Documental, son: Tiziano - Giulia Gonzága. Wikipedia Leonardo da Vinci - Isabel d'Este, (boceto). Museo del Louvre Sebastiano del Piombo - Vittoria Colonna. Museu Nacional d'Art de Catalunya - MNAC, Barcelona Rafael Sanzio - Pietro Bembo. Museum of Fine Arts, Budapest Alessandro Allori -Lucrezia d'Medici. North Carolina Museum of Art Escultura de Giulia: Museo Marés de Barcelona El escenario donde hemos montado nuestro vídeo es la sala "González Frías", fundada por el propio Federico González Frías quien también fundó y dirigió la Revista Symbolos y la Colegiata, la compañía de teatro que ensayó y representó en dicho escenario sus piezas teatrales. Este vídeo forma parte de la serie que hemos titulado: "Teatro Hermético de la Memoria" basada en el Teatro de la Memoria de Federico y la Colegiata Marsilio Ficino. (Más sobre esta serie: DESDE MI VENTANA

viernes, 19 de marzo de 2021

PERCEVAL Y LA DAMA VIUDA DE LA YERMA FLORESTA SOLITARIA


Perceval es, en la tradición artúrica, el símbolo del iniciado, aquel que tras una señal que de alguna manera cala en su alma, emprende el camino de su propia formación en busca del Conocimiento. Es un chico rústico, que usa ropas pastoriles hechas por su madre, la “Dama Viuda de la Yerma Floresta Solitaria”, que le ha enseñado todo lo imprescindible para ser un hombre honesto y respetuoso de Dios. El bosque, la caza y algunos labriegos que trabajan las tierras de su madre es todo lo que conoce. 

Un día, en el que feliz y alegre se encuentra en el bosque oyendo el canto de los pájaros y ejercitándose con la jabalina mientras su caballo pasta en la fresca hierba, aciertan a pasar por el lugar cinco desconocidos a lomos de sus magníficos corceles. Iban armando tal estruendo de metales que el muchacho se alarmó terriblemente, pues en verdad nunca había visto ni oído nada igual. 

Sorprendido ante aquella visión inaudita recuerda lo que su madre le ha contado acerca de los diablos, a los que hay que temer más que a nada en el mundo. Por ello decide atacarlos lanzándoles las jabalinas. Luego, observando sus relucientes atuendos, sus brillantes yelmos, sus escudos, sus colores bajo el sol, verde, oro, azul y plata, exclama: 

“Ay señor Dios, gracias, son ángeles los que aquí veo (…) no me engañó mi madre al decirme que son la más hermosa cosa que existen, salvo Dios”. 

Y pronto, echado en el suelo y arrepentido de su confusión, dice todas las oraciones y rezos que sabe. Los viajeros, que son Caballeros armados, se hacen cargo de la situación del inocente muchacho por lo que  tratan de calmarlo respondiendo a todas sus preguntas.

¿Sois Dios? ¿Quiénes sois pues? ¿Qué es esto que sujetáis? ¿Por qué vais vestidos así? ¿Para que sirve esto? ¿y esto otro?

Y tras oír las respuestas de los Caballeros y descubrir lo mucho que desconoce, ya no alberga otra cosa en su corazón que no sea ir en busca de la corte del rey Arturo para ser armado Caballero. 

Perceval, que incluso desconoce su verdadero nombre ya que su madre solo le llama “Bello Hijo”, vive al margen del mundo caballeresco y no conoce sino la vida en la floresta junto a la “Dama Viuda” que lo tiene retenido bajo su manto en prevención, para evitarle el destino que le había costado la vida a su marido y a sus dos hijos mayores, todos ellos miembros de la Caballería. Sin embargo, el encuentro con los cinco caballeros rompe sus pretensiones  ya que el joven está decidido a emprender el viaje en busca de su destino pues sin sus propias experiencias es evidente que no son suficientes las enseñanzas que hasta ese momento ha recibido de su madre quien al verle tan determinado a partir le da al hijo ciertas instrucciones que habrán de servirle en su vida nueva, todo lo cual está en relación con las primeras y fundamentales enseñanzas de orden iniciático.

Y así le explica "cómo debe actuar ante las mujeres". "Que las ayude si están en algún peligro y ellas lo requieren, ya que todos los honores en eso se basan. Quien a las damas no honra, su propio honor queda destruido, por lo que debe procurar no molestarlas ni hacer nada que les desagrade". -Y acaba diciéndole- "Pues mucho es lo que obtiene de doncella quien la besa, siempre que ella lo consienta". 

También le indica qué debe hacer cuando encuentre a alguien en el camino, un compañero de ruta, "lo primero es preguntarle su nombre, pues por el nombre se conoce a la persona"

El joven Perceval, a lomos de un caballo de caza, llega a un lugar donde tiene su primer encuentro y es con una bella doncella que yace sola en el interior de una magnifica tienda, e interpretando erróneamente las recomendaciones de su madre la besa a la fuerza. Esto pone de manifiesto su rudeza y falta de modales y por lo tanto la necesidad que tiene de pulirse a sí mismo si de verdad quiere ser admitido en la corte del rey Arturo.

A partir de ese momento un sinfín de aventuras, pruebas, personajes y situaciones se cruzan en su camino, hasta que sus hazañas y méritos le llevan a ser armado Caballero y finalmente conseguir hacerse con el Santo Grial. 

La esencia de las leyendas y los mitos relacionados con la iniciación, como es toda la saga del Grial, están revestidos de formas poéticas e historias ejemplares, que estimulan la “imaginación creadora” abriéndonos estancias desconocidas de nuestra propia mente. Eso nos procura un estado de virginidad que nos permite observar las cosas desde una perspectiva totalmente renovada, mucho más universal. La fuerza mágica del mito, o sea de la Tradición Universal, está en que viejas leyendas, totalmente fuera del tiempo, son capaces hoy en día de transmitir un mensaje que por su coherencia encuentra eco en nuestra alma. Esa es la autentica iniciación, reconocer la voz que has decido tomar como guía, y dejar que resuene en el interior de la caverna de nuestro propio corazón. Voz, hilo, tradición... que el iniciado recibe como una herencia divina.

La escena de esta pintura, de autor desconocido, recoge el momento en el que, vestido con ropas campesinas y montado en su caballo de caza, Perceval se despide, no sin remordimiento, de la “Dama Viuda de la Yerma Floresta Solitaria” M.A.D.


*Este relato está ampliamente desarrollado en "El Cuento del Grial", de Chretién de Troyes (1180), escritor de la Corte de Leonor de Aquitania y de su hija María de Champaña, ambas trovadoras y creadoras de un Tribunal femenino de Justicia cuyas reglas estaban regidas por Amor (no por el amor), las cuales se aplicaron rigurosamente sobre todos aquellos cuyos casos sometieron al arbitrio de estas damas de las cortes medievales.


ENTRADAS DEL BLOG SOBRE ESTE TEMA:


Serie Teatro Hermético de la Memoria 51



#perceval #parsival #reyarturo #pinacotecasimbólica #iniciación #leyendasarturicas

sábado, 18 de julio de 2020

TRIBUNALES DE AMOR



Decíamos en el post anterior que los Tribunales de Amor existieron desde el siglo XII al XIV en la Provenza y también en otros lugares y en ellos Leonor de Aquitania, su hija, María de Champaña y un grupo de compañeras y algunos caballeros, ejercieron de mediadoras en conflictos y disputas entre hombres y mujeres que los elegían como árbitros para dirimir sus diferencias, y cuyo veredicto estaban obligados a acatar. 

Ese fue un modo de educar y corregir comportamientos y errores en el trato entre la pareja, al tiempo que se ponían de relieve los efectos que tiene el Amor sobre las vidas y las relaciones humanas.

Decíamos también que André el Capellán recoge veintiuno de esos juicios, en cinco de los cuales la sentencia es emitida por María de Champaña; tres más son sentenciados por su madre, Leonor de Aquitania; otros tres por Alix de Champaña; cinco por la vizcondesa Ermengarda y dos más por la condesa de Flandes: Elizabeth de Vermandot de Narbona y uno por la asamblea de Gascuña. 

Por nuestra parte, y a modo de ejemplo, reproducimos tres de esos juicios y su sentencia:

PRIMER JUICIO, ACTÚA COMO JUEZA MARÍA DE CHAMPAÑA

Este dictamen lo reclama cierto caballero, oficial de palacio, quien expone ante el tribunal que amaba sin medida a su dama y disfrutaba de sus abrazos, ella sin embargo no le amaba del mismo modo. Ante esa situación él quiso romper la relación, pero ella temiendo perderlo se opone a su voluntad.

El veredicto de María es el siguiente:

“Ciertamente es perversa la intención de una mujer que exige ser amada, pero se niega a amar. No tiene sentido exigir a los demás sin consideración algo que uno niega”.

SEGUNDO JUICIO, ACTÚAN COMO JUECES UNA ASAMBLEA DE DAMAS

El caso que se presenta ahora para su resolución es el siguiente: Un caballero divulgó torpemente las intimidades y secretos de su amor. Todos los que militan en el ejército del amor piden que se castigue severísimamente semejante exceso, pues temen que el ejemplo de tal traición sea motivo para que otros lo sigan. En consecuencia la asamblea de damas, reunidas en Gascuña, tomó por unanimidad la firme y definitiva resolución siguiente:

Que ese hombre perdiera toda esperanza de amor y llevara en todas las cortes, tanto de damas como de caballeros, el estigma de persona censurable y despreciable. Y si una mujer violara temerariamente las resoluciones de estas damas, entregándole su amor, quedaría sometida para siempre a la misma pena y, por tanto, sería tenida por enemiga de toda mujer honesta.

TERCER JUICIO, ACTÚA COMO JUEZA LA REINA LEONOR DE AQUITANIA

Un caballero solicitó el amor de una dama, que ésta se negó rotundamente a concederle. El caballero, no obstante, le envió unos regalos muy valiosos que ella aceptó con cara sonriente y ávido corazón. Después, sin embargo, se mostró esquiva en el amor y su respuesta fue rechazarle de nuevo. El caballero manifestó sus quejas, creyendo que el aceptar los regalos era expresión del amor, una esperanza que ahora le negaba sin motivo. 

La reina Leonor respondió así: 

“O la dama rechaza los regalos ofrecidos, o los compensa con el favor del amor, si no tendrá que soportar pacientemente que se la incluya en la compañía de las prostitutas”.







miércoles, 8 de julio de 2020

SOBRE LA CLASE DE MUJERES QUE HABITAN EN EL PALACIO DE AMOR


Siguiendo con los relatos del ciclo del Grial

“Se dice, y yo lo creo, que en el centro del mundo fue construido un palacio con cuatro hermosísimas fachadas y que en cada una de ellas hay una puerta por demás hermosa. Pero en este palacio sólo Amor y algunas comunidades de mujeres merecieron vivir. La puerta Oriental se reservó para sí solo el dios del Amor. Las otras tres quedaron destinadas a cierto tipo de damas.

La puerta Meridional siempre mantiene las puertas abiertas y en todo momento se encuentran mujeres en el umbral. Lo mismo sucede con las damas de la puerta Occidental, pero a estas siempre se las encuentran ociosas ante la puerta. En cambio, las que merecieron la custodia de la puerta del Septentrión permanecen siempre con la puerta cerrada y no ven nada de los exteriores del palacio. ¿A qué clase de estas pretendéis pertenecer?

-Las que están en la puerta del Sur o Meridional, son aquellas damas que cuando alguien pide acceso al palacio tratan de indagar con toda diligencia de qué méritos es digno, de qué virtudes está adornado. Y cuando su confianza es total los admiten con todos los honores de que son merecedores. Por el contrario, alejan del palacio del Amor a los indignos. […] Son las que quieren amar y no rechazan a los amantes dignos. Y con toda razón, pues están todas orientadas al Sur y han merecido ser tocadas por el rayo del Amor, el mismo que habita en Oriente

-Las que tienen como suya la puerta Occidental son mujeres vulgares que no rechazan a nadie y admiten a todos sin diferencias, expuestas como están a todo tipo de deseos […] Son las meretrices que apenas aman a alguien, ni se advierte tampoco que sean amadas por hombre íntegro alguno. Y es comprensible, puesto que, como sus habitaciones dan a Occidente. El ardiente rayo del Amor no puede llegar a ellas desde Oriente

-Las que cuidan la puerta Septentrional y viven siempre con la puerta cerrada, son las que no abren la puerta a nadie que llame, sino que cierran la entrada al palacio del Amor. […] Son las que se niegan a amar, aunque son amadas de muchos. Y ello porque Dios no mira a las que están a su izquierda, porque son malditas”.

Este es un fragmento del "Libro del Amor ", de André el Capellán (1150-1220) escrito a petición María de Champaña y de su madre, Leonor de Aquitania, conocida como la “reina de los trovadores”, creadoras ambas de los llamados “Tribunales de Amor”, un órgano constituido por 31 leyes que, según la leyenda, fueron dictadas de viva voz por el mismo rey del Amor y puestas por escrito con el mandato de que fueran entregadas a todos los amantes. Dichas reglas, inscritas en el ciclo del Grial, se custodiaban en el palacio del Rey Arturo en una percha de oro, junto a un halcón, hasta que un día fueron conquistadas por un joven caballero bretón cuyo afán era hacerse merecedor del amor de una hermosa joven de la que se había enamorado. 

Estos tribunales existieron desde el siglo XII al XIV en la Provenza y también en otros lugares y en ellos estas dos damas, junto a un grupo de compañeras y algunos caballeros, ejercieron de mediadoras en conflictos y disputas entre hombres y mujeres que las elegían como árbitros para dirimir sus diferencias, y cuyo veredicto estaban obligados a acatar. Ese fue un modo de educar, corregir comportamientos y errores en el trato entre la pareja, al tiempo que se ponían de relieve los efectos que tiene el Amor sobre las vidas y las relaciones

André el Capellán recoge veintiuno de esos juicios, en cinco de ellos la sentencia es emitida por María de Champaña; tres son sentenciados por su madre, Leonor de Aquitania; tres más por Alix de Champaña, cinco por la vizcondesa Ermengarda; dos más por la condesa de Flandes, Elizabeth de Vermandot de Narbona y uno por la asamblea de Gascuña. Mª Ángeles Díaz

Pintura: Edmund Blair Leighton (1853-1922).



ENTRADAS DEL BLOG SOBRE ESTE TEMA:


Continuará


lunes, 25 de noviembre de 2019

MARÍA, TROVADORA DE FRANCIA


“Si Dios te ha concedido el don de la elocuencia y una preciosa erudición, no debes ocultar ni callar nada. Antes bien, debes hacer públicos tus talentos. En conocimiento y alabanza de las gentes, las flores de la inteligencia fructifican.

Quien desee dominar sus vicios debe afanarse en el estudio y emprender una obra ardua: sólo la poesía nos libera del miedo y del dolor. Por todo ello, comencé a pensar en realizar alguna buena historia, trasladada al romance del latín. Pero no me atrajo la idea: había demasiadas ya. Pensé en los Lais que había oído. No dudé más.
¡Oid ahora el comienzo!”

Con estas palabras escritas en el siglo XII comienza María, trovadora de Francia, su libro de Lais (canto narrativo) donde recoge doce bellas historias de amor, todas ellas con un doble lenguaje, afectivo e iniciático, que había oído contar a los bardos bretones. Con su libro, esta trovadora medieval rescata para siempre las leyendas celtas creando un género literario plagado de hadas que raptan a los donceles para trasladarlos a Ávalon y donde nobles y leales caballeros por obtener los amores de su dama, de la que se habían "enamorado de oídas", se enfrentan a toda clase de peligros guiados siempre por las órdenes de Amor, el dios que reina e impone sus propias reglas. M.A.D.

Pintura: Gastón Bussiere (1862-1929)

martes, 5 de noviembre de 2019

ENTRADA AL LUPANAR O CUEVA DE LAS LOBAS



Las Lobas o Lupercas eran sacerdotisas que aparecen directamente relacionadas con la enseñanza y con el mito romano según el cual Rómulo y Remo fueron amamantados por una loba. Estas ministras del culto, conocidas también como Lupas, ejercían sus funciones en una gruta-santuario llamado Lupercal o Lupanar, una gruta abierta en las laderas del Palatino de Roma que aún puede verse con sus misteriosos dibujos.

Los datos acerca de esta tradición femenina han dado a conocer que las Lobas o Lupercas, realizaban ritos mágicos y aquelarres para fertilizar la tierra y atraer las energías celestes al ámbito del hombre, con el fin de fecundar y vigorizar dicho espacio. Estas cofradías de mujeres mantenían en el lupanar un centro cultural y político donde ejercían de maestras y nodrizas de niños ajenos, amas de cría que nutrían e instruían a los niños y jóvenes, enseñándoles la escritura, la música, el relato de los mitos, la magia natural y formas de la magia egipcia, la confección de talismanes y otras tantas técnicas artesanales.

De esta tradición iniciática femenina procede el epíteto “Alimentadora” que se daba también a las sacerdotisas de Deméter, en Eleusis, llamadas maestras nodrizas, o abejas, o sea las que nutren, maestras alimentadoras del espíritu y la inteligencia.

La razón de que estas mujeres se identificaran con el lobo está en el simbolismo de este animal asociado al mismo tiempo con la luz y la oscuridad. Representa pues la unión de los contrarios, por un lado, feroz y maléfico y por otro un animal luminoso capaz de ver y ser luz en la noche. De ahí que en algunas mitologías, por ejemplo, la escandinava, el lobo sea un símbolo de reintegración cíclica. 

Algunos textos comentan que la boca del lobo se traga el sol en cada final de ciclo, y que lo vuelve a desembuchar cuando inicia el ciclo siguiente. En ese sentido simboliza la muerte cósmica, y por eso se le tiene como dios de los infiernos o como el propio Diablo, a veces también identificado con el perro, guardián del umbral entre la vida y la muerte.



Una investigación arqueológica ha reunido los nombres de sesenta y cinco de estos Lupercales, escuelas-templos o santuarios-bibliotecas, ya que fue en ellos donde se acumularon las tablillas con escritos, pergaminos o libros que contenían todo el Saber acumulado.

Algunos de los nombres de estos Santuarios son: Afrodisión y Argirión por Afrodita; Argé, Artemisión por Artemisa; Ateneo por Atenea; Eleusinión por Deméter (Eleusis); Heraión por Hera; Iseion por Isis; Letoón por Leto; Lupanar y Lupercal de Acca Lupa o Acca Luperca; Minervión por Minerva; Miseón por Cibeles; Murcia por Venus; Museión de Musa, Tesmoforión por Deméter Tesmófora. Mª Ángeles Díaz

Añado el vídeo con la conferencia completa "Simbolismo del Carnaval", que fue la que presenté yo dentro de un ciclo dedicado al Folklore, en el Centro de Estudios de Simbología de Barcelona fundado por Federico González y clausurado poco después de su fallecimiento en 2014.