jueves, 21 de febrero de 2019

BERNARDO BEMBO, COMPAÑERO DE MARSILIO FICINO EN LA CIUDAD CELESTE


Bernardo Bembo. Gran Orador veneciano y patrón de filósofos en la Plaza de San Marcos de su ciudad.

Bernardo Bembo (1433-1519) es otro corresponsal y gran amigo de Marsilio Ficino. Diplomático y miembro de una familia patricia, tuvo varios cargos en Italia en representación de la República Veneciana. Entre ellos fue embajador en Florencia y pretor en Rávena. Pero además era miembro de la Academia Platónica y por consiguiente convivía en la ciudadela invisible junto a Marsilio Ficino, o sea en su círculo de amistad, pues en verdad ambos, que tenían la misma edad y sentían un gran respeto y afecto el uno por el otro, eran de esa clase de amigos que se acompañan en la senda de la vida siendo capaces de hacerse grandes el uno al otro, enalteciéndose recíprocamente el ánimo decaído, tal y como se desprende de su correspondencia.

Precisamente una de las cartas que Ficino dirige a Bembo lleva por título: "Felizmente amado aquel que es amado por el hombre más digno de amor", y en ella el filósofo florentino agradece al veneciano el amor que éste le profesa.

Bernardo Bembo, fiel a su amor a la Sabiduría y a aquellos que la habían expresado, entre los que naturalmente se encontraba Dante, no perdió ocasión de iniciar unas gestiones para devolver al poeta florentino el lugar que le correspondía ocupar en la Historia, encargándole en Rávena, donde era prior, un mausoleo de bello mármol blanco, donde escribe algunas frases suyas y otras del propio Dante. Fue una manera elocuente de manifestar a sus conciudadanos que debían sentirse orgullosos de tener en su ciudad, Rávena, los restos de aquel insigne poeta que en vida fue acogido en ella cuando tuvo que exiliarse de su patria. (Los Corresponsales de Marsilio Ficino y el entorno femenino de la Academia platónica.  Mª Ángeles Díaz)


Retrato realizado por Hans Memling

miércoles, 20 de febrero de 2019

RENÉ GUÉNON, MAESTRO MASÓN. Mª Ángeles Díaz



https://bibliotecahermeticaebook.blogspot.com/


Este texto fue anteriormente publicado en la Revista SYMBOLOS, siendo su director y fundador, Federico González quien nos propuso este título para que formara parte del segundo volumen doble que la publicación dedicaba a René Guénon, al que el propio Federico y los que con él conformamos el equipo habitual de colaboradores de la revista, considerábamos guía intelectual.

Pongo el link a la LIBRERÍA DOS DE ENERO donde están recogidos los distintos números de SYMBOLOS publicados en papel desde 1991 al 2007.



martes, 19 de febrero de 2019

DANTE EN UN ATARDECER DE FLORENCIA, EN TORNO A 1300


Mira hijo, ese que va por ahí, caminando absorto en sus pensamientos, es Dante Alighieri, el hombre más sabio de Italia. Conoce el infierno y también el paraíso y asegura que la fuerza que rige en el mundo es la del Amor, capaz de mover el Sol y las demás estrellas... "Hermetismo Para Niños". Ángela Díaz y Adara Ariza. Con la colaboración de Equipo Ánade.

Óleo de Jean-Léon Gérôme (1824-1904).


viernes, 15 de febrero de 2019

PINACOTECA SIMBÓLICA: SOBRE EL ARTE DE LA MEMORIA

 
.
"Con veintidós signos o claves conocidas con el nombre de letras se completa un código que abarca la totalidad de las cosas que pueden ser nombradas, sin exclusiones ni omisiones posibles". Federico González Frías,"En el Útero del Cosmos".Teatro de la Memoria.

Nuestra Pinacoteca de hoy no deja de ser una manera de percibir los espacios y de usarlos como nuevos escenarios y laboratorio del alma e intelecto. Una forma de aproximarse a la cosmovisión y su representación teatral, tal cual lo hemos entendido siempre en el Teatro de la Memoria de Federico González Frías, y por lo tanto una forma de expresión del Arte.

https://www.facebook.com/maangeles.diaz
Agradecimientos al fotógrafo. 


lunes, 11 de febrero de 2019

ARQUEOLOGÍA EN POMPEYA (TEXTO Y VÍDEO)



Muchacha en las excavaciones de Pompeya, es el título de este lienzo de Felipe Palizzi, un pintor italiano del siglo XIX que formó parte de un movimiento artístico que optó por hacer una pintura basada en la realidad cotidiana, el realismo. 

Gracias a ello hoy podemos tener imágenes donde se nos muestran las primeras labores arqueológicas, como las que permitieron sacar a la luz los restos de la ciudad de Pompeya, y contemplar el brillo que mantenían los colores de las pinturas después de haber permanecido sepultados 2000 años. Efectivamente, desde aquel 24 de Agosto del año 79 d.C. cuando, como tuvimos ocasión de documentar en otro lado, el Vesubio entró violentamente en erupción enterrando, bajo una inmensa capa de ceniza volcánica, la sofisticada ciudad de Pompeya y a todos sus habitantes en la bahía de Nápoles. 

El interés que surge en esta época por indagar en los restos del pasado se debe, tal y como leemos en el Programa Agartha, a que en
"el siglo XIX, y sobre todo en Occidente, se había prácticamente perdido todo vestigio de la Tradición, al menos de una manera visible y externa, por lo que era perfectamente lógico que el hombre empezara a escudriñar en los fragmentos de su pasado histórico para así reconstruir lo que fue la vida de sus antepasados, pues la suya propia se sumía en una cada vez más estéril mediocridad". 
Sin embargo, este acápite titulado justamente 'Arqueología' sigue destacando la importancia de arribar a estos restos desde la Historia y la Geografía Sagrada, y dejar de lado los métodos clasificatorios para que de verdad sean restos vivos.
"Si la Arqueología, a través de los análisis y trabajos de excavación, trata de la reconstrucción de la vida de las sociedades antiguas, esas mismas investigaciones no debieran estar desvinculadas de un riguroso conocimiento de la historia y la geografía sagradas, es decir del tiempo y el espacio cualitativos, como tampoco ser ajenas a las relaciones que existen entre los diversos modos y comportamientos culturales y espirituales de los hombres que integraron esas mismas sociedades. Visitar un museo de Arqueología es en cierto modo recuperar el sentido de la atemporalidad".
Notas:

(1) Pompeya. La Casa del brazalete de Oro. "Desde mi Ventana, hacia los mares de un mundo simultáneo".

(2) Arqueología. Federico González y Colaboradores, Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Revista Symbolos 25-26.(issn 1562-9910).

viernes, 8 de febrero de 2019

EMBLEMÁTICA HERMÉTICA de Jadocus Greverus


Dicen los alquimistas que en el proceso iniciatico lo más difícil es separar lo espeso de los sutil, lo profano de lo sagrado, y que tras esa operación todo es como un juego de niños. 


*
*     *

Emblema de Jodocus Greverusebook Hermes entre el Sol y la Luna.
Recogido en Teatrum Chemicum III. 1602, p 809, en 1652, compilación anotada sobre alquimia seleccionada por Elias Ashmole, un miembro de la Cadena Áurea.
Acerca de lo Sagrado y lo Profano Ver: Federico González Frías. Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos.



sábado, 2 de febrero de 2019

EL SÍMBOLO DEL LABERINTO. Introducción a la Ciencia Sagrada Programa Agartha. Federico González y Colaboradores. Donde leemos:


(Fig. 1)


"El símbolo del Laberinto ejemplifica perfectamente el proceso del Conocimiento, al menos en sus primeras etapas, aquellas en las que el ser ha de enfrentarse con la densidad de su propio psiquismo (reflejo del medio profano en que ha nacido y vive), esto es, con sus estados inferiores, separando alquímicamente lo espeso de lo sutil, que el alma experimenta como sucesivas muertes y nacimientos –solve et coagula–, sorteando al mismo tiempo numerosas pruebas y peligros que no hacen sino traducir el propio conflicto o psico-drama interior. Ese desasosiego es propio de aquel que habiendo abandonado sus seguridades e identificaciones egóticas descubre ante sí un mundo completamente nuevo, y por tanto desconocido, pero hacia el que se siente atraído porque en verdad intuye que atravesándolo es que podrá reencontrarse con su verdadera patria y destino.

Esa impresión indeleble de estar totalmente perdidos ha de llevarnos imperiosamente a encontrar la salida, ayudados siempre por la Tradición (y sus mensajeros los símbolos), que en este caso nos llega por medio de este Programa Agartha, que a modo de guía o eje ha de conducirnos (siempre y cuando nuestra actitud sea recta y sincera) a un estado de virginidad, a un espacio vacío imprescindible apto para la fecundación del Espíritu, lo cual se vive en lo más interno y secreto del corazón.

(Fig. 2)


Debemos señalar que muchos laberintos representados en el arte de todos los pueblos son auténticos mandalas o esquemas del cosmos, es decir de la vida misma, con sus luces y sombras, lo que nos permitirá comprender que ese proceso laberíntico es en realidad un viaje arquetípico, una gesta, en suma, que todos los héroes mitológicos y hombres de conocimiento han realizado, y que nos servirá de modelo ejemplar a imitar, tal y como estamos viendo en la serie "Biografías". 

En verdad el viaje por el laberinto es un peregrinaje ligado a la búsqueda del centro, y en este sentido es importante destacar que en muchas iglesias medioevales figuraba un laberinto (como en Chartres, en medio del cual aparecía antiguamente el combate entre Teseo y el Minotauro) que recorrían de forma ritual todos aquellos que, por una u otra razón, no podían cumplir su peregrinaje al centro sagrado de su tradición (por ejemplo Santiago de Compostela, o Jerusalén), el que era considerado un sustituto o reflejo de la verdadera "Tierra Santa", donde los conflictos y luchas han finalizado, posibilitando así el ascenso por los estados superiores hasta lograr la salida definitiva de la Rueda del Mundo.

(Fig. 3)


Como hemos dicho anteriormente hablando de la simbólica del Templo, esos laberintos se encontraban justo después de la pila bautismal (Yesod), y antes de llegar al altar (Tifereth, el corazón), es decir entre el bautismo de agua –relacionado con la regeneración psicológica y los viajes terrestres– y el bautismo de fuego, vinculado a su vez con el sacrificio por el espíritu y los viajes celestes, horizontales unos y verticales los otros. En el Árbol Sefirótico, el laberinto corresponde, pues, a Yetsirah, el plano de las formaciones, o de las "Aguas inferiores", las que el aprendiz ha de atravesar en su viaje por los estados y mundos del Árbol de la Vida.

Añadiremos, para finalizar, que en el Adam Kadmon microcósmico, o sea el hombre, este laberinto ha de ser ubicado en la zona ventral, área que se destaca tanto por sus combustiones y revoluciones, como por la analogía que presentan sus órganos internos con la representación general del laberinto".

(Fig. 4)


Notas:
Fig. 1: Laberinto de Saint Omer. Fuente: La Masonería y el Arte del Bordado. Mª Ángeles Díaz. Biblioteca Hermética la Memoria de Calíope Texto en PDF.
Fig.2: Casa de Lucrecio, Pompeya. Paolo Santarcangeli, El libro de los laberintos (il. nº 23). Siruela, Madrid 1997, que hemos tomado de Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. de Federico González y Colaboradores. Número 25-26 de la Revista Symbolos Arte - Cultura - Gnosis. ISSN 1562-9910. 
Fig. 3: Laberinto de Cormerod, Imagen tomada del Número 4 de la Revista Symbolos
Fig. 5 Adam Kadmon: Wikipedia
Ver también en la sección Artículos de la Gran Logia Operativa Latina y Americana


viernes, 1 de febrero de 2019

JACINTO VERDAGUER. CAMINOS DEL PARAÍSO.


Si tenéis ocasión de asistir al espectáculo que ofrece este rapsoda y tenorista, no os lo perdáis, pues el propio Jacinto Verdaguer y su tiempo, el tiempo del Humanismo, aparece en escena con esta fabulosa interpretación de Valentí Maymó, 
quien verdaderamente se mete en el alma del poemario de quien fue llamado el príncipe de las letras catalanas y considerado como el Dante de esta lengua. 

Y no sólo por el rico y bello léxico empleado en sus obras,  sino por los conocimientos que desde su catalanidad universal, fue capaz de transmitir acerca de un pensamiento y una filosofía enraizada en los Clásicos latinos y griegos, como cuando nos refiere la manera en que el Orfismo arribó a Lesbos, o nos habla de la formación de esa misma isla del Egeo en forma de lira, describiéndonos  Delos, Delfos y las Cícladas, la Atlántida, el Paraíso perdido y la búsqueda del origen.

Precisamente, el poema que conforma el núcleo del espectáculo al que tuvimos ocasión de asistir hace un par de días, comienza cuando Jacint Verdaguer tras dejar su vida terrena llega al Paraíso donde busca a su madre, quien desde su más tierna infancia le enseñaría muchas canciones, proponiéndose hacerse oír con una de ellas: la cançó del paradís

Más allá de referencias sentimentales, el gran poeta catalán, emplea un lenguaje que se torna simbólico, pues la figura materna representa a la propia Mare de Deu, y el paisaje de su tierra natal evoca constantemente las imágenes del Paraíso, algunas de las cuales recuerdan las descritas por Dante en su "Divina Comedia". 
Muy recomendable. M.A.D.




Jacint Verdaguer. Camins del Paradís. Valentí Maymó
Referencias a este espectáculo

Biblíoteca de Cataluña